Ciudadanía en las cosas pequeñas: desde el techo de mi casa
- Lunes 16 de Agosto de 2010 00:00
- Escrito por TocaActuar
Protesta - atribución: Jeremías - http://www.flickr.com/photos/jere/151228461/in/set-72057594142131161/Hace unos días un lector comentó en el Facebook de ¿Y ahora qué, muchá?, diciendo que "Los q buscamos un cambio positivo para guate debemos unir fuerzas no creen?????" [sic], y tiene razón. Sin embargo, surge la pregunta, ¿unir fuerzas para hacer qué?
Sabemos que es más fácil unir fuerzas para oponer, que para construir. Hace poco más de un año, ante el escándalo que causó el asesinato del abogado Roberto Rosenberg vimos surgir espontáneamente un movimiento amplio de protesta, que se caracterizó por el uso de playeras blancas. Semana con semana, el movimiento crecía, cada vez más gente en la Plaza de la Loba. ¿La agenda? Denunciar al gobierno y conseguir la renuncia del presidente Colom. Meses más tarde se desenreda el inusual crimen, librando al presidente de responsabilidad, el movimiento queda en poco más que una "intentona de golpe de estado en masa", y todos de vuelta a casa.
En estos días, el gobierno muestra cada vez más su debilidad para enfrentar al crimen organizado y común. Sus funcionarios, con poco juicio, declaran que hay que aguantar... Surge de nuevo, como contrapunto, el refunfuñar de la masa urbana (sí, urbana[1]): "que se vaya."
En los dos casos se trata de protestas, una más válida que la otra, de iniciativas de organización social, ambas con intenciones de mejora política. Pero ambas quedan en lo mismo: oponerse al orden actual. Pronto tendremos encima las elecciones generales, y es probable que la delantera la lleve el candidato usual - "Voto de Castigo" - que es la manifestación electoral del mismo ánimo opositor.
Ahora bien, si esto no basta, ¿qué toca hacer? El tamaño y complejidad del estado - aún uno tan pequeño y débil como el de Guatemala - hace fácil identificar lo criticable, pero difícil plantear concretamente cómo cambiar.
Aquí quiero sugerir que nuestro reto es un o de "parcelas de responsabilidad": al elefante de la complejidad nacional nos lo podemos comer, pero no entero y de una sola vez, sino por partes. Como abordaje, basta empezar por subir cada uno al techo de nuestras casas. Lo que desde allí se divise, esa es la parcela de nuestra responsabilidad inmediata. En este marco todas y todos tenemos suficiente poder, recursos, iniciativa y contactos para marcar una diferencia. Van algunos ejemplos de acciones concretas.
- Invito a mis vecinos a colaborar conmigo en un esfuerzo de limpieza. No una sola vez, como flor de verano, sino un programa regular, quizá mensual, para recoger la basura volante en la calle, ir de puerta en puerta pidiendo a los vecinos que pongan tapaderas en sus basureros, y recordándoles que no tiren basura por la ventana del carro o del bus. Más que de recoger basura, que ya es bueno en sí, se trata de construir solidaridad.
- Organizo un comité vecinal para visitar la estación de policía, serenazgo u otro ente responsable de seguridad, tanto de la PNC como de la policía municipal, para conocer qué planes tienen para mi barrio, con qué recursos cuentan, cuáles son los problemas más imporantes, y cómo colaborar en evitarlos. Por qué no, organizo una reunión e invito a más vecinos para que conozcan a los oficiales y agentes a cargo, y para exigir que cumplan su responsabilidad oficial con el vecindario.
- Procuro discutir y entender la naturaleza de mi barrio y comunidad con los demás. ¿Quiénes tienen más, quiénes tienen menos? ¿Cómo podemos participar todos, el más rico sin asumir que tiene razón, el más pobre sin excluirse o ser excluído? Las políticas se construyen con evidencia, y la más inmediata se refiere a mi barrio.
- Procuro iniciativas para "poblar la calle". El objetivo es pasar de la típica calle desierta con muros y portones cerrados, en la que nadie camina, a una calle en que se puede andar sin miedo al asalto. Un "día de mercado" mensual puede ser una forma de empezar, o quizá organizar un evento deportivo, un pequeño concierto, una exposición de arte infantil... Las talanqueras y los guardias no evitan el crimen, sólo lo excluyen. En cambio, muchos ojos amigos en la calle son una verdadera vacuna contra el crimen[2].
- Invito a los más jóvenes a formar parte de una sociedad de debates. Juntos exploramos las reglas del diálogo parlamentario. Aprendemos cuáles son los problemas más importantes en Guatemala, pero lo hacemos sabiendo que hay que presentar argumentos sólidos, que hay que dejar hablar a los demás, y que hay que buscar las consecuencias de nuestros actos. Más aún, aprendemos que si no nos tornamos en participantes activos del cambio, ésté no ocurrirá.
- Procuro y exijo que las entidades que me tocan personalmente se conduzcan de forma democrática y transparente: el comité de vecinos, la junta directiva del condominio, la asociación parroquial, el club deportivo. En cada una introduzco y exijo que se cumplan reglas de transparencia, elecciones y recambio regular de representantes.
Como estas, hay muchas otras formas de promover la ciudadanía a escala humana. Ponerme una playera blanca, verde o de cualquier color, y salir a la calle para clamar por los grandes temas de estado puede ser necesario, pero no es suficiente. Debemos construir una matriz extensa de ciudadanos que ejercen su ciudadanía en la escala de sus relaciones diarias, de manera consistente. Si los guatemaltecos vamos a construir democracia, a rescatar la nación, tenemos que hacerlo desde abajo y empezando con nosotros mismos.
Notas
1. En Guatemala el acceso a la Internet sigue siendo un privilegio urbano. Así que parto del supuesto que los lectores de esta nota viven en una ciudad, probablemente la Capital.
2. Jacobs, J. (1961, 1992): The death and life of great American cities (Muerte y vida de las grandes ciudades americanas). Vintage. Nueva York.
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