¿Por qué seguir arando la tierra con las uñas?
- Miércoles 13 de Octubre de 2010 00:00
- Escrito por Lilith
Para que crezca bien - atribución: Fabian Hanneforth - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Milpa_in_Quiche_Guatemala.JPGEn estos días acompañé a un grupo de maestros del colegio de mis hijos a impartir talleres a otros docentes de zonas rurales. En esta ocasión, fuimos a San Antonio Acasaguastlán. Estaban reunidos cerca de 250 maestros de pre-primaria y primaria de las aldeas y zonas aledañas. Muchos de ellos venían de escuelas multigrado en que eran el único docente y tenían a su cargo 30 o más alumnos. Sentí mucha pena al observar el bajo nivel educativo de la mayoría, y después me contaron que una buena parte no había concluido ni siquiera la primaria. La palabra docente les quedaba grande a estos aprendices, que en su mayoría no pasaban de los 20 años, pero que mostraban una enorme voluntad para formarse. Casi diría que más que voluntad era hambre de herramientas y conocimientos que les permitieran hacer mejor su trabajo.
Los talleres que se impartían eran básicos también. Se les dieron algunos elementos de estimulación temprana, herramientas para el aprestamiento de los niños, técnicas de comunicación y resolución de conflictos, estimulación artística y también se les motivó y concientizó sobre la necesidad de formar gobiernos estudiantiles.
La actividad fue un aprendizaje para mí también y por eso quisiera compartir con ustedes dos reflexiones. Primero, que es una irresponsabilidad del Estado permitir que muchachos sin preparación salgan a las aulas a formar a nuestros niños. Es claro, que no es culpa de estos jóvenes que con tanto esfuerzo y vocación buscan mejorar su nivel. La culpa es del Estado y de la sociedad que permite que esto suceda. Un ejército de jóvenes que cuando comenzaron la capacitación apenas sabían leer y escribir, y que están a cargo de formar al futuro de nuestra patria, a los más pequeños, a nuestros hijos. ¿O es acaso que, como no los vemos como hijos, no nos importa su futuro?
Segundo, viendo los contenidos del taller, puedo dar constancia que no se trata de una gran elaboración, todos los cursos trabajan conceptos primitivos y se basan sobre todo en prácticas y juegos que hacen más accesible el aprendizaje. Igualmente, el costo de los mismos es mínimo, pues se utilizan materiales reciclables y de bajo precio. Sin embargo, este pequeño empujoncito a estos valerosos caballeros y damas docentes, hace una enorme diferencia para ellos como personas y también para sus estudiantes. Contaban ellos mismos, cómo sus pupilos esperan ansiosos su regreso de los talleres porque saben que llegan con nuevos juegos, herramientas, dinámicas y quizás hasta con una nueva y mejor actitud para enseñar, porque claro, no es lo mismo arañar la tierra con los dedos que utilizar un pico y una pala.
A mis hijos siempre les recomiendo que no se comparen con los otros, sino más bien que compitan consigo mismos, para dar su máximo esfuerzo. Siguiendo la misma lógica, no pretendo comparar a Guatemala con otros países donde a estas alturas del siglo XXI arar la tierra es un tema de alta tecnología. Aunque es allí donde deberíamos estar, sin embargo, sería justo que al menos se cierren las brechas entre la educación privada y la pública, y entre las zonas urbanas y el área rural. Los niños son el futuro y el futuro es único para todos ellos.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















