¿Cárceles o condones?
- Lunes 06 de Diciembre de 2010 00:00
- Escrito por Edgar Barillas
Luz al final del túnel - atribución (fotos): degasperi - http://www.sxc.hu/photo/418147/; pareerica- http://www.flickr.com/photos/8078381@N03/3043321780/No son sus nervios, usted no está paranoico: Guatemala figura como uno de los países más violentos de América Latina y el Caribe.[1] Las causas son múltiples y su análisis excede el espacio que ofrece este generoso blog. Quisiera, por lo tanto, someter a la consideración del lector un factor causal menos obvio:… la sobrepoblación. En un país ya densamente habitado, cada mujer procrea 3.7 hijos, en promedio, lo que contribuye a que la población crezca a un ritmo de 2.38% por año, la tasa más alta de América.
La repercusión más obvia es la competencia –con frecuencia violenta– por recursos escasos. En Guatemala este efecto se multiplica debido a la estructura demográfica de la población. El crecimiento poblacional acelerado durante las pasadas décadas determina que una alta proporción de la población se concentre entre las edades de 15 y 49 años. Este grupo es el motor de la producción en países que aprovecharon esta transitoria coincidencia demográfica, haciendo inversiones oportunas en salud y educación. Desafortunadamente para Guatemala, esta cohorte está alcanzando la edad productiva en condiciones que solo le permiten una inserción muy precaria en la economía, contribuyendo más bien al conflicto y la delincuencia.
A estos factores debe agregarse la falta de una política coherente de planificación familiar. Un hijo que pudo haber sido evitado, de contarse con acceso oportuno a métodos anticonceptivos es, con frecuencia, un hijo no deseado. En su adolescencia suele ser generador de problemas sociales y, en última instancia, de violencia. Este hecho está bien documentado en varias ciudades donde la reducción del la delincuencia en los últimos años está asociada al incremento en el acceso a métodos anticonceptivos (incluyendo la finalización temprana de un embarazo) 15-20 años antes de la disminución abrupta en los índices de criminalidad.
El sesgo de género en párrafo anterior fue intencional...; sí, son los varones los responsables del grueso de los actos violentos cometidos en cualquier país. Existen determinantes genéticos de este comportamiento que podrían ser ventilados en otro artículo. Para fines del presente, vale la pena agregar que la educación de la mujer y un papel más relevante en sus decisiones personales (particularmente el derecho a decidir el número de hijos que quiere tener), familiares y sociales tendrían un efecto pacificador en el corto y mediano plazo.
Mi invitación es, pues, a que en una conversación seria o coloquial sobre las soluciones al problema de la violencia en Guatemala, se plantee –además de la necesidad de fuerzas del orden más eficientes, de jueces imparciales y de sistemas penitenciarios inteligentes– la distribución gratuita e indiscriminada de condones.
Notas
1. La revista The Economist publicó en su edición del 9 de Septiembre de 2010 una gráfica nada halagüeña para Guatemala. El artículo completo habla sobre la violencia en Latinoamérica. Ver aquí traducción robot.
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