Cuando la mezquindad y la miseria atropellan la dignidad
- Viernes 11 de Febrero de 2011 00:00
- Escrito por Walter Flores
Y si tuviera VIH, ¿a qué bando apostaría? - atribución (fotos): Dan Diffendale - http://www.flickr.com/photos/dandiffendale/3342770174/; Christian Heldt - http://en.wikipedia.org/wiki/File:AIDS-ribbon.png; Iulia Grigore - http://www.fotocommunity.com/pc/pc/display/14044030En días recientes, los telenoticiarios y prensa escrita nos han estado mostrado que en las afueras del Congreso de la República, los enfermos de VIH-SIDA se enfrentan a los ancianos sin protección social. Ambos grupos desacreditan las demandas de los otros y los acusan de abusadores por evitar que sus congresistas logren lo que necesitan: para unos, que se amplíen y agilicen los desembolsos para las pensiones; y para otros, que se apruebe una donación para la compra de medicamentos antiretrovirales.
Esas imágenes me causan decepción y rabia. En lugar que se ataque la mezquindad de los políticos y sus partidos, quienes solo piensan en sus intereses personales, los ciudadanos necesitados resultan atacándose mutuamente. ¿Acaso no puede haber un receso en la interperlación para aprobar la donación para antiretrovirales? ¿ Por qué no envió el Ejecutivo con tiempo suficiente la solicitud de aprobación de donación al Congreso? En la lucha electoral que ya está en ebullición (a pesar de ser ilegal), los padres de la patria siguen apretando la tuerca hasta ver quién saca el mayor rédito político del estancamiento en el Congreso.
La protección social en la tercera edad y los medicamentos esenciales para seguir viviendo son responsabilidad del estado. Sin embargo, la conducta de los diputados ha llevado a que los ciudadanos se enfrente por magros recursos. Los ancianos sin protección social seguramente fallecerán más temprano por no poder adquirir los bienes esenciales que necesitan en un periodo de la vida de alta vulnerabilidad biológica. La gente seropositiva también fallecerá antes de tiempo sin antiretrovirales. Lo que están haciendo los diputados con sus acciones es llevarlos a pelear por ganar unos años más de vida. Y en esa pelea todos estamos perdiendo nuestra dignidad. Ellos por desacreditar las demandas de otros ciudadanos igualmente necesitados, y nosotros por ser simples observadores y permitir que una versión chapina del circo romano exista en pleno siglo veintiuno.
Algo similar sucede en las pugnas entre sectores por el gasto social. La gente del sector educación quiere que les den más fondos y la gente del sector salud dice que ya no le pongan tanta atención a educación sino que ahora a salud. De esa forma caemos en la misma trampa, nos arrinconamos y peleamos por el sector que hemos decidido representar. ¿Por qué no, en lugar de sectores, escuelas, enfermedades u otras desgracias, representamos todos juntos la lucha por la dignidad?
Nota del autor: Unas horas antes de ser publicada esta nota, se desentrampó la situación en el Congreso de la República y se aprobó de urgencia nacional el convenio con el Fondo Global para el financiamiento de los antirretrovirales. Ello no cambia nada de lo que he expresado en esta nota. La mezquindad ha aflorado, la miseria sigue presente, y nuestra dignidad quedó por los suelos.
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