Año de elecciones
- Lunes 04 de Abril de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
No somos masa, ¡somos gente! - atribución: Juan Antonio Carmona García - http://www.artelista.com/en/artwork/9501098713666665-seriegentemostar1.htmlEl anuncio de la candidatura de la esposa del presidente inauguró el año electoral informalmente y con estrépito. Afirmar la inconstitucionalidad de esa intención queda ahora en manos de la Corte de Constitucionalidad. Aún sin ello, la fiesta obscena ya ha comenzado, y todos los candidatos se apuran a mover las pitas de sus campañas anticipadas.
En medio del ruido, quizá se nos olvida lo más importante. Pensamos en “elección” como sinónimo del acto de votar: hacer fila, marcar una papeleta, meter el dedo en tinta indeleble. Sin embargo, elección es más que eso. Elección es, en primera instancia, la acción y el efecto de elegir a alguien por votos para un cargo o dignidad. Así, el año electoral no se refiere a los candidatos - de lo contrario sería el “año de candidaturas” - ni es algo que nos pasa a los ciudadanos, una especie de evento natural y cíclico, como el fenómeno de El Niño.
Al contrario, las elecciones son el momento en que, de forma más evidente, los ciudadanos actuamos. Este es el año nuestro, antes que cualquier otro. Más que un evento referido a la vida y expectativas de quienes compiten por un puesto de gobierno, la elección se refiere a la acción que nosotros - cada ciudadano y ciudadana - realizamos. Somos nosotros los que elegimos.
Entonces, examinemos a los candidatos, no por lo que nos ofrecen, sino por lo que necesitamos y queremos como ciudadanos. Dadas las circunstancias, hoy está en juego mucho más que el color del partido que hará gobierno. Podemos escoger liderazgo civil o vuelta al pasado, donde los militares mandaban. Podemos escoger transparencia o corrupción; autoridad a toda costa o gobierno regulado. Podemos escoger la inescapable necesidad de financiar el estado, o seguir pidiendo resultados sin querer pagarlos.
No esperemos a que llegue septiembre para escoger. ¿Qué vamos a hacer hoy, cada día, cada semana, cada mes hasta entonces? No basta castigar al partido de turno. Examinemos la oferta de los candidatos y preguntémonos en qué medida se ajusta a lo que necesitamos: mucha educación, salud y seguridad, oportunidades de trabajo y crecimiento económico, finanzas públicas al alza, pero realistas. Esto no se limita a la Presidencia. Más bien, apenas empieza allí. Examinemos a los candidatos a diputaciones y alcaldías, y cotejemos sus ofertas con nuestras necesidades y preferencias.
Aún antes, asegurémonos de estar en condiciones de votar. Los retos son muchos, empezando por el fiasco del Renap y el documento de identidad. Sin embargo, que la responsabilidad quede en quienes no supieron cumplir con su función pública, no en los ciudadanos que no quisimos tomarnos la molestia de tener nuestros documentos en orden. Otro tanto ocurre con el empadronamiento. Trámite sencillo y aburrido, como tantos, que ocurre una sola vez en la vida. ¿Cuán difícil puede ser? Incluso votar en blanco o anular la boleta es una forma de expresarse en las elecciones, pero sólo es posible si se está empadronado. No votar es prerrogativa del ciudadano, y forma legítima de expresar el rechazo a la oferta política, pero sólo vale si efectivamente me cuento entre los aptos y habilitados para votar. Así que toca hacer las filas y poner los papelitos en orden. Sólo entonces estaremos listos para elegir.
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