Un manual para ser ministro de educación (I)
- Lunes 23 de Mayo de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
¿Quiere uno de estos? - atribución (imágenes): C_F - http://img365.imageshack.us/img365/6426/367071101.jpg; you get the picture - http://www.flickr.com/photos/bycp/5602284749/ Todo lo que usted quiso saber para ser ministro de educación, y su mamá no le dijo
El viernes 6 de Mayo se presentaron en Diálogo Interamericano dos ex-ministros de educación latinoamericanos: Sergio Bitar, quien fuera ministro de educación bajo el presidente Lagos en Chile, y Cecilia Vélez, quien sirviera como ministra de educación por ocho años bajo Alvaro Uribe en Colombia. Diálogo Interamericano es un instituto de análisis político hemisférico asentado en Washington, D.C.
Los dos presentadores son excepcionales, tanto por su eficacia, como por la larga duración de su gestión. Bitar lideró múltiples ministerios bajo Allende y los gobiernos de la Concertación. Vélez precedió su gestión ministerial con cuatro años como Secretaria de Educación para Bogotá. Pero lo interesante no está en el currículum, sino en lo que dijeron. Jeffrey Puryear, vicepresidente de política social de la entidad que los presentaba planteó dos interrogantes: ¿qué aprendieron de ser ministros? y ¿qué toca hacer con la educación en Latinoamérica? Las respuestas fueron precisas y coincidentes. En Guatemala, la campaña electoral comienza a calentar, y es la hora en que una diversidad de ciudadanos comienzan a pulir sus hojas de vida y tocar puertas, con la expectativa de acceder eventualmente a la cabeza del Ministerio de Educación. Las lecciones de Vélez y Bitar pueden resultar muy al caso para evitar errores. Así que afile el lapiz, saque su libreta, y en seguida paso al resumen del "prontuario" que ofrecen los que ya lo hicieron antes, y sobrevivieron.
¿Qué aprendieron de ser ministros de educación?
Pocas metas, y muy claras
Vélez y Bitar coincidieron en que el tiempo vuela, aunque sean los ocho años de Vélez. Para ser eficaces, hay que limitarse a dos o tres objetivos de política, nada más. Por supuesto que habrá que atender una y mil demandas a lo largo de la gestión, pero sin perder de vista, en todo momento, las muy pocas que son prioritarias. Si son más de 3, dijo Bitar, no son prioridades.
Articular la gestión de corto plazo con el desarrollo de largo plazo
En política, la oportunidad lo es todo. Vélez destacó que el impacto de la educación no se ve sino en el largo plazo - una o dos décadas - pero que la opinión pública es inmisericorde en pedir frutos inmediatos. Quien se lance a la palestra pública debe tener bajo el brazo los resultados de corto plazo y, a la vez, calladamente construir el legado de largo plazo. Citó el incremento en la matrícula y la retención, resultados que pueden conseguirse en un par de años o menos, y las esenciales inversiones en calidad educativa, cuyo fruto no se verá hasta mucho después, por ejemplo en la capacidad de los maestros.
Bitar agregó que las prioridades elegidas deben vincularse claramente a las preocupaciones del momento en la sociedad. ¿Qué tiene que ver la educación con la violencia, las oportunidades de empleo, la pobreza y los derechos humanos? Si un ministro no puede explicar esto, los ciudadanos y sus contrincantes políticos no le darán tregua.
Comunicación, comunicación, comunicación
Ambos ponentes fueron taxativos en esto: sin una persistente comunicación con muchas contrapartes, no habrá éxito en la gestión. Bitar subrayó que el funcionario debe contar con una narrativa clara, que explique cómo los objetivos de su gestión empatan con el desarrollo, cómo se alinean entre sí, y cómo las políticas promovidas abordarán las prioridades nacionales. Véliz destacó la comunicación directa y continua con los maestros y maestras. Ellos son el principal valor del Ministerio de Educación, pero necesitan entender cuál es el plan, y compartirlo. A la vez, señalaron ambos, decir "maestros" no es igual que decir "sindicato magisterial", y no basta negociar con el sindicato para comunicarse con el magisterio.
Alianzas
Vinculado a lo anterior, los dos ponentes destacaron la importancia de las alianzas para una gestión exitosa. De nuevo y por razones evidentes, los sindicatos magisteriales figuraron de forma importante en sus consideraciones. Sin embargo, destacaron que no deben confundirse las necesidades e interés de los sindicatos con los de los maestros, y por ello deben establecerse conversaciones a ambos niveles. Otros aliados clave son la prensa, los diputados en el Congreso de la República y, crecientemente, los padres y madres de familia organizados. En particular hay que comunicarse con el sector privado educativo, que de hecho es responsable de una parte considerable de la oferta educativa. Ningún ministro puede desdeñar alguno de estos actores sin sufrir consecuencias y perder capacidad de gestión.
La capacidad institucional es la clave
El mejor recurso de un ministro es haber tenido un predecesor competente, para construir sobre sus logros.
El "gran secreto" de los dos ponentes fue el reconocimiento que, sin un ministerio capaz de implementar políticas, ningún ministro, por competente que sea, tendrá éxito. Esta lección resulta importante, porque obliga a reconocer a quienes vinieron antes. Vélez señaló que el mejor recurso de un ministro es haber tenido un predecesor competente, para construir sobre sus logros. De allí que la ingrata costumbre de barrer con todo lo que haya hecho un gobierno anterior (incluyendo su gente) sea de las acciones más nocivas para el desarrollo, pero también para la propia gestión. El consenso entre contrincantes políticos, para mantener la continuidad, no es un lujo, sino una necesidad para todos.
Veléz recordó que asegurar capacidad incluye fortalecer los incentivos salariales y no-salariales: los mejores esfuerzos quedarán en nada si las iniciativas no despegan por falta de motivación y movilización del personal. Tanto ella como Bitar destacaron la importancia de alinear todo el sector: no se puede fortalecer la primaria descuidando la pre-primaria que le provee de sus primeros estudiantes; a la vez debe prepararse la secundaria para dar continuidad a los frutos de la primaria.
Lea en la siguiente entrega: ¿Qué toca hacer en educación en Latinoamérica?
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