De contestatarios a propositivos
- Lunes 08 de Agosto de 2011 00:00
- Escrito por Lilith
¡No quiero! (Wanda with a frown - atribución: Hendrick's Photos - http://www.flickr.com/photos/hendricksphotos/2683098551/)Desde niños nos han enseñado a ser contestatarios. No quiero comer brócoli, llora el niño. No quiero ser médico como vos, reclama el adolescente. Y de adultos, seguimos con la misma cantaleta: no me gusta el trabajo que tengo; no quiero estar gorda.
Analógicamente, este síndrome individual, también se manifiesta en las organizaciones. Así comúnmente, escuchamos: No al presupuesto del Estado. No al comunismo. No a la inseguridad. No a la impunidad. Las agendas de los grupos sociales están llenas de estas consignas negativas.
Sin embargo, a pesar de ser contestatarios, es más fácil que las personas nos movilicemos por causas positivas que por causas negativas. La mayoría de los seres humanos prefieren estar a favor de la vida, que en contra del aborto, por ejemplo. Además, decir no a una causa, inmoviliza, paraliza, porque no define una ruta a seguir. Hace falta una propuesta que oriente la acción, que defina el norte.
Decir, ¡no a la inseguridad!, es sólo referirse a lo que no queremos. Pero entonces, ¿qué queremos, seguridad? ¿Qué significa seguridad? ¿Acaso es estar rodeado de guardaespaldas, y vivir en casas y carros blindados, o sacar el ejército a las calles, para que nos cuiden? ¿O más bien, es eliminar las inequidades, combatir la pobreza, brindar oportunidades de empleo?
Es más fácil que las personas nos movilicemos por causas positivas que por causas negativas.
Como ven, ser propositivo es más complejo. Quizás por esta razón muchos optamos por el camino fácil de la oposición. Pero claro, este camino fácil no nos indica hacia dónde ir. Cualquier partido político u organización está condenada a morir, si no pasa de la oposición a la proposición. Por tanto, no nos queda otra opción, que aprender a ser propositivos. La próxima vez que su hijo diga que no quiere comer brócoli, pregúntele qué vegetal si quiere comer. O cuando el adolescente reniegue que no quiere ser abogado como su padre, pregúntele qué quiere estudiar. En su familia, en el barrio, en la asociación de padres del colegio, en los movimientos donde milita, procure siempre llegar a una propuesta.
Exija respuestas cuando alguien diga, “no más impuestos, no más corrupción, no más violencia”. Pida soluciones, Guatemala se lo agradecerá.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















