En defensa del voto en blanco
- Lunes 17 de Octubre de 2011 00:00
- Escrito por Walter Flores
Políticamente incorrecto - La cercanía de la segunda vuelta electoral y la posibilidad de emitir un voto de protesta (nulo o en blanco) está generando debate en algunos medios de comunicación. Aun cuando este debate es muy necesario, es hasta ahora muy incipiente, como lo ilustran algunas cartas de los lectores en los medios escritos y una nota reciente en este blog, que generó reacciones en los lectores.
El debate es necesario, porque algunos que están en desacuerdo con el voto de protesta, en sus argumentos lo colocan casi a la par del abstencionismo o como una conducta poco responsable y hasta oportunista. El considerarlo así es contrario a la legitimidad que el voto de protesta tiene en la mayoría de sociedades democráticas.
Por ejemplo, en el Reino Unido los votos nulos son contabilizados y, si hay un número relevante de votos nulos, se pone entredicho la legitimidad del proceso eleccionario (traducción Google). Los partidos políticos también reciben mensajes claros y ponen las barbas en remojo cuando se emiten votos nulos o en blanco.
En la categoría de votos nulos se incluyen tanto los que fueron anulados intencionalmente por los electores como los anulados por error (se salen del cuadro al marcar, etc.). El voto en blanco no es un error -los electores no van al centro de votación y olvidan marcar la papeleta. Por lo tanto, el voto en blanco envía el mensaje más contundente. El voto en blanco indica que, aún cuando se cree en la democracia, existe insatisfacción con la oferta electoral.
El voto de protesta, principalmente el voto en blanco, hace un llamado a los principios.
En las elecciones del 11 de septiembre, entre el voto nulo (4.31%) y el voto en blanco (7.83%) se llegó a un 12% del total de votos emitidos. Los analistas electorales han mostrado sorpresa por ser el porcentaje más elevado que se ha tenido desde que se retomó el periodo democrático reciente. Este 12% no es extraordinario si tomamos en cuenta que el voto de protesta se ha situado entre 17% y 30% en otras naciones latinoamericanas.
Esos porcentajes elevados de votos de protesta, probablemente son influidos por las campañas ciudadanas. Algunos ejemplos son el llamado que han hecho grupos de la sociedad civil en Argentina y Colombia para no aceptar una oferta electoral en que los candidatos se asemejan tanto en sus propuestas políticas e ideológicas que no dan cabida a otras alternativas. En estos países, el llamado al voto de protesta no lo hace la clase política (como lo hizo acá la precandidata oficialista), sino es una acción legitima ciudadana.
Regresemos a Chapinlandia. Aquí no existe aún la madurez en el sistema político para entender y acatar el mensaje que la ciudadanía envía a través del voto de protesta. Alcanzar esa madurez parece distante si la propia ciudadanía deslegitima la opción del voto en blanco o nulo. Es probable que el voto de protesta no tenga utilidad práctica en vista que la ley electoral en Guatemala lo considera como no-válido. Sin embargo, la democracia no es solo utilitarismo. Es también ética y principios. El voto de protesta, principalmente el voto en blanco, hace un llamado a los principios.
Dentro de ese debate incipiente al que me referí al inicio, se ha argumentado que lo mejor que podemos hacer por nuestra democracia es escoger entre el “menos peor” de los candidatos. Se insiste que abstenerse, o votar nulo o en blanco no son opciones responsables. Para mí, lo que es irresponsable es renunciar a los principios. Si creo en la defensa de la vida, ¿por qué debo elegir entre un candidato que hizo campaña promoviendo la pena de muerte y otro que todas las circunstancias indican que estuvo involucrado en graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado? Cualquier otra ventaja o fortaleza que se le pueda atribuir a alguno de los candidatos es secundario e irrelevante ante el principio de defensa de la vida. Yo voy a elegir por los principios en los que creo. Votaré en blanco, convencido que también con ello contribuyo a fortalecer las bases éticas de nuestra frágil democracia.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


















Comentarios
Perdón el anterior tiene unos errores de redacción.
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.