En cintura
- Lunes 31 de Octubre de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
Bueno muchá, ¡pilas! - Batteries - atribución: tomblois - http://bit.ly/v1GIeYEn una semana, si no hay sorpresas, alguien va a estar contentísmo de haber ganado la Presidencia de la República. Si es Otto Pérez Molina, estará viendo el fruto de ya bastantes años de campaña. Si es Manuel Baldizón, tendrá que agradecer sus buenas estrellas y la astucia de sus asesores de campaña, que le habrán llevado de un distante cuarto lugar a la primera magistratura de la nación en menos de un año.
Para los demás el día será menos alegre. Habremos cambiado un régimen débil y con problemas, por un régimen desconocido ¡y débil! Poco contarán ya las promesas vacías pero esperanzadoras, las tonadas pegajosas de los anuncios de campaña, las caravanas, los colores y los mitines. El hecho es que los demás -usted, yo, la vecina y los otros catorce millones que somos Guatemala- tendremos un nuevo presidente.
A ese nuevo presidente, Pérez o Baldizón, general o doctor, rígido o jocoso, le tocará igual lidiar con el mismo estado quebrado, la misma ciudadanía desesperada, la misma violencia, los mismos narcos, los mismos millones de niños hambrientos y la misma élite que no paga impuestos.
Así que yo le propongo que usted y yo dejemos ya de quitarnos mucho sueño por lo que pase el domingo 6 de noviembre. Comencemos a pensar en qué vamos a hacer para que ese presidente, cualquiera que sea, no se desvíe de las tareas tan urgentes que tenemos como nación:
Comencemos a pensar en qué vamos a hacer para que ese presidente, cualquiera que sea, no se desvíe.
- que los logros de justicia que hemos visto en los últimos dos años no se detengan: capturas y condenas contra criminales de cuello blanco, criminales de guerra y genocidas, narcotraficantes y asesinos;
- que los programas de protección social dejen de ser juguete político y se conviertan en verdaderas oportunidades para los más pobres; ya no más opacidad en las transferencias condicionadas en efectivo, ya no más manejo antojadizo de los ministerios de salud y educación;
- que la educación para todos y todas se torne en una realidad urgente, cuya resolución quite el sueño a todos;
- que la desnutrición no sea tan sólo excusa para más rasgarse de vestiduras y encuentros de especialistas, y que la respuesta tampoco se reduzca a repartir alimentos, cuando lo que se necesita es seguridad alimentaria: oportunidades de trabajo, acceso a mercados, ingresos estables;
- que la violencia no sea simple excusa para dar más palo, sino que se encuentre un ¡hasta aquí! en el fortalecimiento de la policía, la confianza en el estado y el trabajo para los jóvenes;
- que la corrupción sea inadmisible: desde el presidente hasta el más humilde empleado público deben dejar sus manos fuera del erario nacional; y
- que el pacto fiscal no sea intención vacía ni alcahuetería con los más ricos, sino un verdadero amarrarse los pantalones y arremangarse las camisas para mostrar que entendemos que lo bueno cuesta, y que ponemos la plata donde importa.
Así que prepárese. Prepárese para ser un ciudadano exigente, alegón, ruidoso. Saque sus cacerolas, repare la bocina del carro, haga los planes con sus vecinos y amigos para hacer plantones y peticiones. No esperemos a que salgan los embajadores y donantes a decir qué hay que hacer. No esperemos a que se haga la voluntad del Cacif, los sindicatos, los narcos, las iglesias o las organizaciones sociales. Al nuevo presidente lo vamos a tener en cintura nosotros, los ciudadanos.
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