Doce millardos: la gran piñata
- Lunes 21 de Noviembre de 2011 00:00
- Escrito por Carles Darío Bardal
Bonito, ¿verdad? - "NBP Gold" (fragmento) - Giorgio Monteforti - http://bit.ly/tHKjurEl rito democrático ha cerrado un ciclo y uno nuevo se abre. El trabajo apenas empieza. ¡Hay tanto por hacer! Tenemos cuatro años para aprender que gobernar desde el poder ciudadano no es fácil. Posible, sí; y necesario.
Pero antes de la toma de posesión, la prioridad consiste en prevenir el gasto de baja calidad durante el último mes de caja fiscal. El gobierno central solo ha gastado tres de cada cuatro quetzales del presupuesto de 2011. El incentivo para compras espurias y gasto viciado es simplemente muy alto.
Esta subejecución no es necesariamente mala: significa que el nuevo gobierno podría iniciar con una caja fiscal de doce mil millones de quetzales. Con esa cantidad podríamos comprar los 10.9 millones de metros cuadrados del territorio nacional a USD 143 el metro cuadrado. ¿Les parece caro? Pues el triple de eso se gastó durante 2011…
En efecto, el presupuesto vigente es de GTQ 58.3 millardos; la Población Económicamente Activa (PEA) en Guatemala es de 5 millones de personas. El gasto público equivale a Q730 al mes por cada persona económicamente activa. Sin embargo, solamente un 25% de la PEA participa de la economía formal. Así que el gasto de gobierno es de GTQ 2,920 al mes por contribuyente fiscal y al IGSS.
¿Dónde se concentra el gasto no ejecutado, y en riesgo de mala ejecución? Ocho de los doce millardos están asignados a cinco finalidades no carentes de prioridad: asuntos económicos (3), protección social (1.5), educación (1.4), salud (1) y seguridad ciudadana (1).
Pero, ¿qué es eso de protección social? Son actividades repartidas en los ministerios de la defensa nacional, comunicaciones, infraestructura y vivienda, trabajo y previsión social, educación, secretarías y dependencias del estado, así como obligaciones a cargo del Tesoro.
Antes de la toma de posesión, la prioridad consiste en prevenir el gasto de baja calidad durante el último mes de caja fiscal.
De los GTQ 6.5 millardos de presupuesto vigente para protección social fue asignado 1.1 al MINEDUC, para Mi Familia Progresa, que ejecutó el 90%, y para obligaciones a cargo del tesoro fueron asignados 3.9 millardos, de los cuales 3.4 son del programa de edad avanzada. Allí se quedó un millardo sin gastar.
¿Qué hacer para evitar el sacrificio de los fondos públicos no utilizados? Es necesario denunciar aquellos procesos de adquisiciones publicados en Guatecompras para compra directa y con plazos de 24 horas para la presentación de ofertas (ya hay varios). También es importante monitorear que las entidades gasten sobre su disponibilidad en papel, no sobre ingresos reales del gobierno, creando así una deuda flotante para el próximo período. En especial, es importante revisar que no se produzcan compras millonarias de bienes y servicios cuya entrega podría ocurrir el próximo año, pero cuya negociación se quiere hacer desde ya.
Las precauciones no terminan aquí, pero es necesario informarse más sobre la publicación de cifras de gasto público, eventos de compra en periódicos y en Internet, erogaciones con autorización especial del congreso (por calamidad pública o urgencia nacional) y cualquier otro evento extraordinario para superar el curso normal (es decir, lento) que tienen los procesos de adquisiciones. Debe notarse que, si se queda sin gastar el monto antes señalado, se corregiría el déficit fiscal del presente año, y se introduciría un elemento de duda sobre el tamaño adecuado del gasto público.
Por último, me gustaría compartir la reflexión sobre el presupuesto decreciente. A contracorriente de la expresión del ciudadano presidente electo, que la primera prioridad consiste en buscar más recursos, propondría que la primera prioridad es reducir la dispersión, duplicación y burocratización del gasto público. Con una meta de diez millardos de reducción del presupuesto, se lograría reducir 1.2 millardos más por concepto de asignaciones constitucionales, es decir, ese 12% de gasto que crece cada vez que se eleva el presupuesto, y que pueden caer con cada decisión de ajuste a las prioridades y disponibilidades reales del país.
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