Divagando
- Miércoles 23 de Noviembre de 2011 00:00
- Escrito por Corleone
Una bonita idea - "Esfera" - Arnaldo Pomodoro (fragmento) - http://www.geograph.ie/photo/1989161La sociedad se ha pronunciado; ha elegido a quienes conducirán el Estado guatemalteco durante los próximos años. Ríos de tinta se consumieron antes de que esta decisión fuera tomada, intentando, desde innumerables perspectivas, dilucidar hacia dónde se inclinaría la preferencia ciudadana, y cuál sería el peso determinante que inclinaría la balanza. Al final, el principal factor que guardó relación directa entre la oferta electoral y el número de votos captado, fue la cantidad de dinero invertida en la campaña, lo cual simplifica al máximo el análisis del resultado.
De poco sirvieron o servirán los doctos tanteos y augurios de los expertos, así como las conjeturas sobre las posibles directrices que a partir de la toma de posesión se adoptarán. Las cartas mayores que rigen el juego permanecen ocultas, y así seguirán hasta que los hechos las vayan develando. Son secretos máximos la identidad de quienes financiaron el triunfo del partido ganador, la filosofía ideológica que regirá a partir de ahora la intervención pública, la ética social y humana que delimitará el método y, sobre todo, en qué consiste realmente el “plan de gobierno”.
Saco el tema a colación por un artículo que leí de don José Saramago hace algún tiempo, donde proponía, medio en broma, medio en serio, a los partidos que carecen de un plan de gobierno, o de capacidad para elaborar alguno, que adopten como tal la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya que en ésta se encuentran consignadas claramente las metas que debieran alcanzarse para fundamentar un Estado progresista basado en la justicia social. Resultaría muy simple: todas las ideas y acciones que condujeran hacia el logro de estas metas serían bienvenidas y procuradas, mientras lo que se desviara u opusiera sería de inmediato rechazado y condenado.
Para implementarla sólo haría falta una buena dosis de valor de parte de los elegidos.
La mencionada Declaración consta de 30 artículos fáciles de comprender y recordar; fue promulgada el 10 de diciembre de 1948 en París, en asamblea general de la ONU. Todos los países miembros, incluyendo Guatemala, se comprometieron a divulgarla y hacer que se respetaran sus principios en su territorio; compromiso que hasta la fecha, por increíble que parezca, sigue vigente. ¿Por qué no funciona? Porque, como dice Saramago, ninguna nación la ha adoptado como política pública, con vinculación reglamentaria, presupuestaria y jurídica. Porque su cumplimiento requiere la participación de la sociedad en su conjunto, incluido el Gobierno, no únicamente de politizadas Procuradurías que en vez de vigilar y denunciar, apañan, convirtiéndose en cómplices de quienes la violan.
En esa guía se encuentran las claves para solucionar los principales males que nos aquejan. Ahí dice lo que hace falta para que la sociedad y las personas que la conforman vivan bien; lo que se necesita para estar sano, ser educado, solidario y productivo. La forma de lograr seguridad; cómo debiera ser la distribución impositiva, la repartición de las ganancias y de los recursos. Si nos apoyamos en la razón, para implementarla sólo haría falta una buena dosis de valor de parte de los elegidos, sobreponiéndose a los compromisos adquiridos con particulares y a las presiones que para someterse a dichos intereses reciben. Sería un buen ejemplo de dureza, no sólo en la mano, sino también de voluntad y coraje.
Pero lo más seguro es que las cartas mayores ocultas tras el poder, más determinantes y oscuras que las de cualquier oráculo, no sean propicias tampoco esta vez para intentar cambios en tal sentido. Así que, como de costumbre, será mejor mantener al alcance el amuleto predilecto, la oración mejor auspiciada y huir de gatos negros y espejos rotos. O para adaptar la Declaración a nuestra realidad, podríamos hacerle agregados a ciertos artículos. Así, el número 25 diría: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y servicios sociales; de igual manera que los pajaritos cantan y las nubes se levantan”.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















