Sin miedo a la información
- Sábado 03 de Julio de 2010 05:38
- Escrito por TocaActuar
Acceso libre a la informaciónEn recientes declaraciones en Polonia la Secretaria de Estado de los EEUU, Hilary Clinton, anunció la creación de un fondo para el fomento de las organizaciones de la sociedad civil que ven restringido su papel de abogacía y movilización por sus respectivos gobiernos. Aunque ignorando el papel menos que ejemplar que los Estados Unidos hayan tenido en el pasado al reforzar desbalances entre gobiernos represivos y ciudadanía, Clinton subrayó la real preocupación con que, en la construcción de la democracia, no basta con elecciones libres, sino que hace falta fortalecer la efectiva movilización de los ciudadanos para reclamar derechos y exigir a los gobiernos su satisfacción. Esta es una movilización que depende, entre otras cosas, de más información pública.
La iniciativa en favor de la sociedad civil subraya que en el estado moderno no hay soberanía sin ciudadanos. En la antigüedad y en los estados monárquicos absolutistas el soberando actuaba a su antojo, pero no sin información. De hecho, los regímenes más exitosos llevaban cuidadosas cuentas de sus súbditos por vía de censos, reportes burocráticos e incluso espionaje. Al trasladarse paulatinamente la soberanía del monarca a los súbditos, ahora constituidos en ciudadanos, la información necesaria para ejercer dicha ciudadanía también se vio lentamente - demasiado lentamente - transferida al ciudadano. La frontera más visible de este traslado fue la prensa, que como cuarto poder ofrecía a los particulares la participación en el saber de estado que les permitía opinar y actuar como "accionistas" del poder público.
La dimensión del día-a-día del gobierno ha tardado mucho más en abrirse a la visión ciudadana. Los burócratas, funcionarios y gerentes políticos identificaron razones suficientes para conservar la información del aparato público en secreto. Tanto así que Max Weber, figura señera de la sociología de la burocracia del Siglo XIX, consideró que el secreto era una de las características particulares del gobierno burocrático. Sin embargo, hay razón para pensar que una ciudadanía soberana, si ha de involucrarse efectivamente y con sentido de poder, necesita información.
Como resultado, hay sociedades que comienzan a enfrentar la temática de la difusión de la información con una nueva mentalidad, exenta del miedo a la difusión. Luego de dos años de trabajo de una "Fuerza de tarea sobre el poder de la información", el Reino Unido lanzó en enero de 2010 el sitio data.gov.uk, que recopila y publica en formato manipulable información de una extensa gama de instituciones públicas. Similares experiencias comienzan a observarse en los EEUU, España - especialmente a nivel de algunos gobiernos provinciales -, en los países nórdicos y México, entre otros. A la vez, otros países experimentan con temas de acceso. Ya en 2006 Macedonia se propuso extender la cobertura de Internet inalámbrico a todas las escuelas del país, mientras que apenas hace unos días los finlandeses comenzaron a gozar del reconocimiento del acceso al internet como un derecho legal básico, a la par de lo que podría ser el acceso al agua potable y la electricidad.
La preocupación con el acceso a la internet o la disponibilidad de información pública podría parecer superficial en un país en que persisten el analfabetismo, la pobreza y el hambre, y donde aún se pelean plaza por plaza temas críticos de justicia y selección de magistrados. Sin embargo, el tema de la información está íntimamente vinculado al de la democracia. Paul Collier, al examinar la relación entre guerra y votos1 subraya que no bastan elecciones para hacer democracia. Resulta importante tener respuestas sobre qué pasa antes de las elecciones, y ello exige tener información sobre los candidatos y movilización de los votantes sobre esa información, pero también sobre qué pasa después de las elecciones, lo que también requiere información sobre la actuación del gobierno y la movilización de los ciudadanos en función de una comprensión precisa del quehacer gubernamental, más que los simples dimes-y-diretes que con frecuencia mueven la opinión pública guatemalteca.
Hay que considerar que vamos atrasados en dos ciclos. Mientras Finlandia hoy hace del acceso a internet un derecho, muchos guatemaltecos aún carecen de acceso, ¡pero al agua segura! Si partimos de una visión de "democracia tutelada", en que no se pueden implementar innovaciones porque no tenemos asegurados los elementos básicos, nunca llegaremos a una democracia más perfecta. Los políticos y funcionarios, pero también los ciudadanos y sus líderes, necesitamos saltar la barda y realizar acciones en paralelo.
La ley de libre acceso a la información es un buen ejemplo de modernización jurídica en un marco aún imperfecto de instituciones anticuadas. Sin embargo, también ilustra lo fútil de una buena ley sin cambios de prácticas. Para ser eficaz, los funcionarios tendrán efectivamente que publicar sin miedo los datos y la información institucional (al fin, la información no es suya para decidir, sino de los ciudadanos, y una vez publicada será dificil para otros dar vuelta atrás), pero también los ciudadanos deben exigir cuentas a los funcionarios cuando no lo hacen. Para ello existen sanciones en la ley. En este caso no se trata de las importantes apuestas contra el crimen organizado con que se ocupa la CICIG, pero quizá es por no zurcir los agujeros pequeños en la red que luego se escapan los peces gordos al romperla.
Notas
1. Collier, P. (2009). Wars, Guns, and Votes: Democracy in Dangerous Places (Guerras, Armas y Votos: La Democracia en Lugares Peligrosos). HarperCollins, Nueva York.
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Comentarios
Por otro lado, además de transparentar la información pública del gobierno, debemos saber más de aquellos agentes privados con medios de información que se han constituido en vigilantes de la transparencia... ¿Quién vigila al vigilante?
El segundo tema es la forma en que se divulga la info, pues existen una gran diferencia en las capacidades y herramientas que tienen los ciudadanos para entender y hacer uso de la info. Subir info a un portal electrónico deja fuera a la gran mayoría de población que no cuenta con acceso a internet. Que tal si mejor hacemos campanias de información ciudadana a nivel rural?
Sobre los agentes privados de información, totalmente de acuerdo. Los entes gremiales tienen un papel - largamente descuidado - de vigilancia de sus miembros, si han de justificar la autonomía que el estado y la sociedad les conceden. Su función de auto-defensa se debe acompañar igualmente de la función de auto-regulación.
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