Necesitamos más y mejores ciudadanos
- Sábado 17 de Julio de 2010 21:41
- Escrito por Samoth
Roto - Atribución: Ian Britton - http://www.freefoto.com/preview/909-31-2650?ffid=909-31-2650&k=Broken+WindowLos hombres y mujeres de este país estamos viviendo días difíciles, como esos que relataba Manuel José Arce en sus poemas, en especial en aquel en el que dice con total amargura: “Yo no quisiera estar aquí, yo no quisiera ser de aquí”. Pero lo cierto es que estos días amargos, en el que algunos hemos perdido familiares o amigos por la violencia, son días para la reflexión.
No podemos huir de nuestra responsabilidad ciudadana, ni podemos apagar la luz y esperar a que mañana las cosas estén mejor, si no comenzamos a actuar. Y, no se trata sólo de salir a las calles a mostrar nuestro descontento, ni se trata de contratar por unas horas a Batman o a Superman para acabar con los criminales. Se trata de algo más, mucho más complejo.
Se trata de abrir los ojos y darnos cuenta que la mitad de nosotros, siete millones de guatemaltecos, no tiene la posibilidad de construir su proyecto de vida: el hambre, la enfermedad y la ignorancia en la que viven, día a día, año tras año y generación tras generación, nos está comenzando a pasar la cuenta, de la misma manera que ese desprecio por lo público (tan evidente en los medios de comunicación), que al final es lo único que es de todos.
Usted y yo solíamos no ver esa cuenta social pendiente: vivimos en lugares cerrados, con vigilancia, llevamos a nuestros hijos a los centros comerciales y les pagamos educación privada y bus particular. Muchos de nosotros hemos aprendido a no disfrutar el caminar por las calles, a no usar el transporte público ni los centros de salud ni las escuelas. Hemos cambiado los museos y los parques por las salas de cine, en donde nadie nos mira ni nos necesita. En definitiva, hemos aprendido a no tener bienes públicos en dónde relacionarnos, en dónde interesarnos por los demás ni viceversa.
Pero usted y yo llevamos un buen tiempo viendo cómo esa delicada barrera de cristal que hemos construido ha comenzado a quebrarse, porque esta sociedad no aguanta más. Y si antes teníamos carro, para disminuir la probabilidad de sufrir los embates de un país violento y desigual, hoy cuando salimos de casa, manejamos con los vidrios en alto, esperando no ser parte de la lista de muertos que cada día da el noticiero de las nueve de la noche.
Qué hacer es la pregunta… y bueno, usted y yo no podemos cambiar las cosas con el simple hecho de estar hartos. No, usted y yo tenemos que unirnos y entender que esta batalla entre el crimen organizado y la pobreza que empuja a la delincuencia, sólo puede tener una solución colectiva.
La historia del mundo nos dice que conseguir mejores políticos, mejores gobernantes, mejores bienes públicos, para contar con mejor educación y salud, mejores fuentes de empleo, mejor justicia, mejor país, ha requerido siempre de una variable en la que usted y yo participamos: mejores ciudadanos. Y esos mejores ciudadanos, además de ir a votar, se informan de quién es aquel a quien le otorgan poder; son personas que pagan sus impuestos y exigen que se usen bien; sancionan socialmente al evasor de impuestos como al funcionario corrupto; se sienten parte de la nación, usan los bienes públicos y exigen que sean de calidad y para todos.
Claro, el trabajo de ser un mejor ciudadano es cansado. En contrapartida, como retribución a su esfuerzo, en los países en donde la mayoría de la población es un mejor ciudadano, esos ciudadanos pueden caminar por las calles orgullosos y seguros; aprovechan los buses, trenes o metros para leer un buen libro o escuchar su música preferida; hablan por teléfono o miran pasar a las personas, mientras se toman un café en algún lugar al aire libre; gozan los fines de semana llevando a sus hijos al parque o a los museos públicos… sólo por poner algunos ejemplos.
Entonces, en lugar de querer no ser de aquí o no estar aquí, ¿no le parece que lo mejor será comenzar a arremangarnos la camisa o la blusa y ser desde hoy mejores ciudadanos? Hace falta mucho por hacer en esta nación, así que cuente conmigo. ¿Puedo contar con usted?
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Comentarios
Vivir en el extranjero no es reprochable. Salir del país a buscar un mejor lugar y más oportunidades es comprensible, especialmente para alguien como yo, que me encuentro por acá gracias a la migración de mis antepasados. Sin embargo, quiero expresar mi admiración y la mejor de las suertes a aquellas personas que pudiendo estar en otro lado, deciden quedarse por acá. Mis mayores respetos a aquellos(as) ciudadanos(as) que se levantan cada mañana en este caos nacional y que, haciendo de tripas, corazón, perseveran en su convicción de que las cosas pueden cambiar.
No dudo tampoco que muchas personas que migran mantienen su identidad, siguen vinculados y continúan trabajando por su país de origen. Pero mi comentario está dirigido también a aquellos(as) que se quedan; y es que aunque buscáramos la raíz del cambio fuera de Guatemala, finalmente el cambio tendrá que darse dentro de Guatemala.
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