Despotricar
En su edición de 2001 el Diccionario de la Real Academia Española dice que despotricar es "hablar sin consideración ni reparo, generalmente criticando a los demás." La edición de 1780 (ver el recuadro) nos hubiera dado más crédito, aunque ya entonces se reconocía que despotricar causaba inconvenientes. Interesante resulta que la preocupación por la crítica a los demás no aparece sino hasta en la definición de 1992. ¿Será que nos hemos vuelto más criticones, o simplemente se le ha puesto más delgada la piel a los criticados?
Hablar claro de lo que se sabe es el primer afán. Hacerlo aunque irrite, una necesidad, cuando los comunicadores se preocupan más por quien paga las cuentas que por su audiencia. La tecnología ha vuelto a dar voz a los que no accedemos a los medios formales, y ha puesto de moda el pasquín con nombre de correo electrónico, y más recientemente de blog.
Para no quedar en el "hablar es fácil", nos proponemos aquí dos tareas: dar las razones, que es señalar los problemas y los retos, pero también plantear las acciones. La conversación es imprescindible, pero insuficiente. Deben proponerse también formas concretas en que se dará el cambio.
Como hay tantas cosas que nos depiertan la curiosidad, incluimos aquí también algunos vínculos y recursos que pueden resultar útiles. Invitamos al lector a comentar las notas. Si nos va bien, no serán sólo nuestras.
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