Estado de bienestar a la escandinava
- Viernes 17 de Septiembre de 2010 12:28
- Escrito por Samoth
No es canto de sirena... - atribución: Clayton - http://picasaweb.google.com/lh/photo/Rqz_LXKxWZvhm8phZ4ZfugEn estos días, la lluvia ha provocado que no pueda ver los canales “documentales” de televisión con los que me gusta encontrarme los últimos cuarenta minutos antes de dormir. Entonces, me he puesto a ver los canales guatemaltecos, pero es en verdad insoportable encontrar cómo, con todo descaro, los políticos ya están haciendo campaña: Qué la pena de muerte es la solución a todo, que la mano dura, que convertir en caridad y en show los bienes públicos… bueno, no sigo dando estos detalles, ya despotricaré sobre eso en otro momento.
Más bien, la falta de buena televisión aunada a estos días de lluvia y destrucción en Guatemala y en el mundo, me han permitido reflexionar sobre mi ideal de bienestar. Y cierro los ojos y comienzo a fantasear con las cosas que me harían sentir como un ciudadano del siglo XXI.
¿Se puede imaginar usted un bus del transporte público con internet y espacio para guardar la computadora mientras disfruta la lectura de un libro o escucha su música preferida?, ¿se imagina usted un sistema escolar, con escuelas bien construidas, en donde los maestros han sido escogidos de entre los ciudadanos más chispudos del país? ¿Qué tal una biblioteca y un pequeño centro para el desarrollo de las artes en cada barrio?, ¿o un país sin mendigos ni hambrientos? ¿Qué tal le caería caminar del trabajo a la casa cruzando un parque repleto de risas infantiles, ladridos y árboles? ¿Un sistema de salud público, en el que hayan médicos bien preparados, medicamentos y una cola de tan sólo una hora para ser atendido? ¿Qué tal un seguro de desempleo que nos permita no morir de hambre y frustración cuando vienen los días de vacas flacas? Finalmente, ¿qué tal un día llegar a viejo y tener una pensión que dé para vivir dignamente y viajar, por lo menos una vez al año cuando el invierno esté muy crudo?
No, no crea que estoy soñando, ni que fumé quién sabe qué cosa… todo lo que le dije son ejemplos que se viven a diario en Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia o Islandia. Pero, todo esto es el resultado del trabajo de los últimos 70 años. Un trabajo que implicó ponerse de acuerdo en algunos puntos esenciales en torno a los problemas políticos, económicos y sociales. La solución de estos problemas conllevó una nueva visión, una nueva lógica del bienestar, sobre la relación entre el Estado y el mercado. Se atribuyó entonces a lo público un carácter importante, como el mecanismo por excelencia para la producción de bienestar, dado que el mercado solamente produce para quién puede pagar. Así, desde hace 70 años estos países impusieron la universalidad de los bienes públicos y los alejaron de toda idea caritativa o filantrópica.
Por otro lado, un estado de bienestar tan amplio sólo se puede financiar por medio del pleno empleo y un aumento de la tributación. Así es que las mujeres y los hombres de estos países fueron, poco a poco, obteniendo empleos duraderos, bien remunerados y, en la mayoría de casos, gratificantes. El pago de impuestos también comenzó a subir. Como dice un economista amigo mío: “dime cuánto recaudas y te diré qué tanto puedes soñar”. En 1930 Dinamarca tenía una carga tributaria de 12% del PIB, mientras Guatemala tenía una carga de 6%. Para 1965 la carga tributaria danesa superaba el 30%, y la de Guatemala andaba en 8%. En 2006, la carga tributaria de los daneses era de 50%, y la nuestra de 12% (¡la de Dinamarca en 1930!). ¿Sabe qué? Los daneses tienen planeado, para 2040, llegar a tener un nivel de tributación que representará el 60% de su producción total (ó Producto Interno Bruto).
Además de vivir bien, el estado de bienestar escandinavo ha permitido que la masa de trabajadores se entiendan no “clase media” a lo occidental, sino empleados que día a día deben seguir luchando por sus derechos como simple proletarios que son, aunque manejen un volvo último modelo. Por otro lado, las élites económicas han comprendido muy bien dos cosas. Primero, el buen negocio que es el bienestar material y mental de toda la gente, y segundo, la necesidad de legitimarse ante una sociedad que hace muchos años se hartó de la desigualdad y de la opresión del hambre y la ignorancia.
En la actualidad, el estado de bienestar escandinavo continúa basándose en la construcción cotidiana de la sociedad, como cuando construían sus barcos vikingos, y esta es entendida como fruto de un debate intermitente, en el que todos y cada uno de los ciudadanos participan. Algunos aportan su conocimiento técnico y otros su experiencia de vida, pero siempre hay un espacio abierto y un diálogo franco que permite cimentar entendimientos sociales sobre la realidad. En esa realidad cada uno de los ciudadanos, rico o pobre, empresario o trabajador, funcionario o gerente, sabe que sus derechos están ligados a obligaciones, y que el éxito colectivo de su sociedad, es el éxito particular de cada involucrado, no de cada gremio.
En Guatemala, al igual que muchos países alrededor del mundo, las personas todavía no se han convertido en esa masa crítica que hace cambios colectivos, que exige derechos y cumple sus responsabilidades ciudadanas. Solo caminar y construir colectivamente, para todos, nos hará avanzar en la senda del desarrollo.
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