Afortunadamente clasemediero
- Lunes 11 de Octubre de 2010 00:00
- Escrito por Edgar Barillas
Con un fierro en cada fuego - atribución: Luis Guillermo Pineda Rodas - http://www.flickr.com/photos/51065161@N00/3126521485Nada más enriquecedor que la pobreza relativa y la abundancia limitada que ofrece la clase media. Techo seguro, pero una habitación compartida con los hermanos; cenas en restaurantes, pero sólo para ocasiones muy especiales; un traje y una camisa fina que debían ser escrupulosamente cuidadas para todas las fiestas de la adolescencia; tenis y ropa deportiva, pero no de marca. De colegio privado a universidad pública; de transporte colectivo a carro de segunda mano; casa propia, pero después de haber recurrido a la solidaridad familiar para el enganche y diez años de penosas mensualidades. Nadie nos arruinó la ilusión de un estreno para el cumpleaños con regalos antojadizos de prendas de vestir; ni la expectativa de un mejor carro premiándonos con un último modelo europeo al recibirnos de la secundaria.
Este espacio accidental de desarrollo nos permite ahora tomar atol en cualquier esquina y utilizar apropiadamente los cubiertos en un restaurante; abordar el transporte público, o un taxi; conversar fácilmente con el obrero o el gerente; disfrutar el No Nos Tientes y un poema de Neruda, los Bukis y el Queen. Fuimos favorecidos, sin quererlo, con una comprensión más integral y sentida de los problemas sociales. Los clasemedieros disfrutamos –estoy convencido– de una vida más plena, debido al valor que los miembros de la clase otorgan al desarrollo profesional como estrategia de sobrevivencia y a las circunstancias que imponen una acumulación lenta, progresiva y mesurada de bienes materiales.
Debido a nuestras particulares condiciones de vida, los clasemedieros experimentamos una correspondencia entre el esfuerzo y los resultados. En Guatemala esta experiencia es difícil para los pobres y los ricos: de un lado se trabaja mucho y se consigue poco, debido a la falta de oportunidades; del otro lado, se tiene mucho trabajando poco, debido al exceso de privilegios.
Fue una fortuna pertenecer a este estrecho grupo en Guatemala, donde la perpetuación de la inequidad parece una política de estado. Así que… ¡suerte paisano!..., porque en el actual juego político las cartas no están a su favor y los dados están cargados.
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Comentarios
salud!!
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