¿Qué es el estado en Guatemala?
- Viernes 22 de Octubre de 2010 00:00
- Escrito por Walter Flores
Todo un Leviatán - atribución (foto): National Portrait Gallery, Londres - http://en.wikipedia.org/wiki/File:Thomas_Hobbes_(portrait).jpgVarias notas en este blog han argumentado que un estado con recursos y capacidad para entregar bienes esenciales nos conviene a todos. Otras notas son críticas y describen los efectos que ocasiona la debilidad del estado. Algunas más recientes critican la irresponsabilidad del estado en el tema educativo. Pero, ¿qué es realmente el estado en Guatemala? Por supuesto, podemos sacar nuestros diccionarios y encontrar una definición. También Google nos tira en un segundo la definición de estado. Sin embargo, no me refiero a definirlo en lo abstracto, sino a los elementos que nos hacen reconocer la existencia de eso que llamamos estado. Esto no es tarea sencilla, y en Guatemala mucho más difícil aún. Para argumentar sobre ello relato un par de experiencias personales y de colegas.
Hasta mi época universitaria en Guatemala (mediados y finales de la década del 80), el estado como tal sólo significaba represión, riesgo de muerte, conflicto, polarización. Recuerdo que uno de nuestros mayores temores eran los puestos de registro policiales – una vez te paraban, lo menos que sucedía era entregar todo el dinero y cualquier cosa de valor para que te dejaran ir. Asistiendo a clases en la USAC todo era polarización: las posiciones anti-estado, anti-gobierno. Eso era el estado para mí, clase media urbana. Pero, ¿qué era el estado para los jóvenes rurales atrapados en el conflicto interno? Algunos colegas me cuentan que era trabajo forzoso en las Patrullas de Autodefensa Civil. Otros me han contado que para ellos era un temor que generaba la huida constante dentro y fuera del territorio. Aún cuando no tengo colegas ni amigos en la élite económica, me pregunto: ¿Qué era el estado para ellos en esos años? ¿Acaso aquellos contingentes a los que debían pagar para proteger sus fincas? Hasta aquí es claro que la imagen y expresión del estado no era igual para todos los chapines, y estaba muy relacionada a su contexto inmediato.
Luego de los primeros años de universidad en Guatemala, tuve oportunidad de continuar mis estudios en el extranjero. Yo salí de Guatemala con una posición anti-estado por todo lo que he descrito arriba. Sin embargo, fue en el extranjero donde me di cuenta que el estado en otras sociedades era muy diferente a lo que teníamos en Guatemala. Los ciudadanos se relacionaban de forma diferente con él – confiaban y actuaban para fortalecerlo. A su vez, el estado no era anti-ciudadano, pues daba protección y guiaba el bien común. Aun cuando ya había leído sobre teoría del estado, y que en otros países era diferente, el sentimiento anti-estatal que desarrollé en Guatemala era tan profundo que, honestamente, no terminé de creerlo hasta que no lo viví en carne propia fuera de aquí. Recuerdo que lo que más me llamó la atención en los diferentes países donde viví, fue el hecho que, aún cuando existían insatisfacciones y críticas por parte de los ciudadanos comunes y de los grupos de poder, no habían posiciones anti-estatales.
Más de veinte años después, percibo que en Guatemala aún predomina ese sentimiento. Las razones son distintas: ya no es trata de un estado represor que persigue a los ciudadanos, sino de un estado que no protege. En adición, seguimos teniendo imágenes y representaciones distintas de él en los diferentes grupos de población (urbanos, rurales, clase media, clase trabajadora, élite económica).[1]
La falta de visión y acuerdos compartidos sobre qué es el estado es toral para explicar por qué estamos como estamos. Esto tiene que ver con que todos respetemos reglas y procedimientos, reconozcamos y aceptemos al árbitro para nuestras disputas, que el poder colectivo, representado en las instituciones, tiene que ser mayor que el poder que tenemos como individuos. Sí, eso mismo: tenemos que ceder parte de nuestro poder individual para que exista uno colectivo. Acaso este sea uno de los elementos que genera la mayor resistencia contra el estado en las élites guatemaltecas.
Esa resistencia está íntimamente ligada a la gran desconfianza que nos tenemos como sociedad. Desconfiamos entre ciudadanos y también desconfiamos de las instituciones, de todo lo que signifique autoridad. En adición a ello, no diferenciamos las instituciones de las personas que laboran en ellas. Creemos que la institución gobierno es lo mismo que el presidente de turno, que los funcionarios que dirigen el sistema judicial de forma temporal son equivalentes a toda la institucionalidad de la justicia. Cuando arremetemos contra los funcionarios de turno, también nos llevamos a rastras a las instituciones. Por supuesto, es un círculo vicioso que parece no tener fin. La crítica a los funcionarios públicos desbarata las instituciones porque éstas son débiles y, al mismo tiempo, las instituciones no logran fortalecerse cuando hay funcionarios incompetentes y abusadores.
Para llegar a una visión compartida y acuerdos sobre qué es el estado, tenemos dos retos importantes: desarrollar la confianza en la sociedad y fortalecer las instituciones. Esto se dice fácil pero no lo es. Sin embargo, debemos estar claros que, a pesar de la constante visión pesimista que podamos tener, los cambios sí ocurren y han estado ocurriendo en Guatemala. Por ejemplo, ahora, cuando hay un puesto de retén policial, los agentes policiales tienen identificación y existe un número en la policía para denunciar actos anómalos. Los funcionarios que abusan del poder van a juicio y algunos están en prisión.
Existen jóvenes en diferentes organizaciones civiles, tales como Un Techo para mi País y Acción Ciudadana, que no son anti-estatistas, sino que trabajan por fortalecerlo. Algún lector podrá decir que continúa el abuso de poder en la policía y que no todos los funcionarios corruptos están en la cárcel. Es cierto. Sin embargo, hace 20 años era impensable que sucediera lo que está sucediendo ahora. Probablemente estos cambios nos parezcan poco aún. Entonces, trabajemos en conjunto para agilizarlos.
Notas
1. Varias otras contribuciones a este blog describen nítidamente el sentimiento anti-estado guatemalteco, por ejemplo este.
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