Cagarrutas en tecnicolor
- Miércoles 27 de Octubre de 2010 00:00
- Escrito por TocaActuar
El blog del pueblo - atribución (foto): Surizar - http://www.flickr.com/photos/puchica/2736573894/Desde que los más ricos huyeron del centro de la capital al final de la década de los ochenta, la Sexta Avenida y el Parque Central fueron reclamados por la Guatemala mayoritaria. Algunos vieron el caos que se armó allí – ventas a media calle, miles de personas sin espacio para caminar – como culpa de esa misma población: pobres, indígenas, analfabetos quizá, sub-empleados. La verdad es al revés. El caos no los siguió, sino que fue reflejo de la incapacidad o la falta de deseo de las autoridades municipales de la capital por atender a los ciuduadanos más pobres con los mismos servicios de orden y limpieza que ofrece a los vecinos de La Cañada. El montón de vendedores, empresarios de subsistencia, no eran sino los pequeños capilares que daban salida, a precios bajos, al lucrativo negocio de grandes empresarios, reyes de tenis, pantalón de lona y CD piratas, tan piratas como sus declaraciones de impuestos y sus credenciales empresariales.
Al fin, después de mucho hablar, de mucho hacer como que se hace, la sexta se vio librada del caos. La antañona arteria comercial, corazón de la Guatemala liberal, se vio recuperada al menos un poquito en su gloria pasada. Los mismos ciudadanos mayoritarios que habían tomado el centro como propio ahora tendrían donde caminar, un poco más holgados y, quizá con el retorno de la miedosa clase media, un poco más integrados.
La ilusión duró poco. Bastó un día de manifestación para dejar la calle repleta de cagarrutas multicolores, para arrasar con el arte público, las aceras y paredes. “Son una masa incontrolable de anti-sociales”, dicen algunos. Otros, que se trata del rechazo justificado a la exclusión de los pobres – compradores y vendedores – que significó convertir la Sexta en otro mall.
Tal vez me estoy poniendo viejo, pero cuando veo la calle llena de pintas de aerosol me entra una gran tristeza. Cuando veo el arte público, el poquísimo arte público que tenemos, llorando en technicolor, me pregunto si valdremos la pena como gente, como nación. Al final del día, mientras el alcalde se va a la cama confirmando que con la chusma no se negocia, los auto-erigidos voceros del pueblo guardan lo que les quedó de pintura en spray para la siguiente vez. Ambos pueden sentirse malditamente orgullosos de haber puesto otra hilera más al muro que separa a pobres y ricos en Guatemala.
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Comentarios
No estoy de acuerdo con la destrucción ni con el vandalismo de casas o comercios, y también creo que quienes hacen sus pintas deben tener más criterio del lugar en dónde hacerlo. De cualquier forma, reconozco que las pintas son expresiones válidas de pensamientos diferentes al dominante, y que muestran que existen grupos que rechazan y se resisten a las decisiones impuestas por élites empresariales y municipales.
Salí a pasear a la Sexta el fin de semana, y la gente que estaba allí, muy contenta, subiéndose en los fibrojaguares no eran, ni de lejos, élites municipales y empresariales. Era la misma gente que compraba CDs a riesgo de muerte en la calle.
Creo que la lata de spray es como una medicina poderosa inyectada: algo a ser usado con mucho juicio, no es sólo cosa de "se ponen injecciones".
Cito a Momo:
La prensa y sus comunicados son medios de comunicación dirigidos a una audiencia menor, y el costo de una página es exorbitante. Las paredes son espacios menos costosos, y en la pinta hay precisamente un destello (o trueno) de transgresión, coherente con la reivindicación o reclamo que expone.
Reconozco, eso sí, que no es lo mismo el muro de una escuela pública a la pared de un banco, y entonces seguro deben haber mejores criterios para escoger en dónde hacer las pintas.
Saltando a otra cosa, pero parecida, vayámonos preparando para que el próximo año encontremos no sólo paredes, sino también piedras, árboles y calles pintadas con esos colores chillantes de los partidos políticos. Esos sí son, a mi parecer, cagarrutas en tecnicolor.
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