Vivir para adentro o vivir para afuera
- Miércoles 22 de Diciembre de 2010 00:00
- Escrito por TocaActuar
Conozca el mundo - atribución (fotos): David Dennis - http://www.flickr.com/photos/davidden/68839644/; James Vaughan - http://www.flickr.com/photos/x-ray_delta_one/4087338364/in/photostream/“Viajar es vivir”, dijo Andersen. Algunos viajamos por elección, y somos dichosos. Otros por necesidad, buscando mejores oportunidades económicas, quizá una vida más segura. Por razones de trabajo me ha tocado llenar mi cuota de millas de viajero frecuente en los últimos años. Aunque a la larga el tema va perdiendo el glamour que tenía el “jet set” hace algunas décadas, lo cierto es que siempre se aprende algo al viajar. Quizá esto sea lo que le dé la vitalidad que le atribuía el cuentista danés.
Con motivo de las fiestas de fin de año me tocó compartir asiento en un avión con un compatriota en camino a casa. La conversación nos llevó por la ruta de siempre en esos encuentros casuales. ¿De dónde viene?, ¿a qué se dedica?, ¿cada cuánto viaja?, seguido de las obligadas quejas compartidas sobre el gobierno y la violencia. Fue así que me enteré que era un viajero bastante más experimentado que yo: su trabajo como correo de encomienda lo hacía volar entre los Estados Unidos, Guatemala y Panamá casi una vez por semana. Se dirigía a Pachalum, en el Quiché, de modo que su viaje apenas iría a medio camino cuando yo ya estuviera cómodamente hospedado en la ciudad de Guatemala.
En la fila detrás de la nuestra viajaba un par de hombres de negocios de los EEUU. Sus voces, algo fuertes, me dieron la oportunidad de participar en dos charlas a la vez, una deliberada y otra accidental. Esta casualidad me permitió reparar en una diferencia interesante. Los americanos hacían referencia en su conversación a Iraq, Afganistán y Pakistán, aparte de algunos destinos en Latinoamérica. Mientras tanto, mi compañero de charla y yo nos circunscribíamos a las localidades de una Guatemala específica - la cabecera de Pachalum, la ciudad capital - acaso con algunas “extensiones”: un barrio chapín en Los Angeles, un vecindario centroamericano en Washington DC.
No sé si los empresarios serían más viajados que nosotros, pero no cabe duda que el mundo de su conversación era más grande. Mientras la presencia del ejército, los negocios y la prensa de los americanos les llevan el mundo a la puerta de su casa, en el caso nuestro más bien parece que por más lejos que vayamos, de todas formas la aldea va adentro.
Me pregunto en qué medida el poco cosmopolitanismo del chapín pesará sobre la capacidad de abordar nuestros problemas. Por una parte, pensamos que las cosas las hacemos bien, pues no tenemos medida de comparación. Por la otra, al no conocer cómo abordan sus problemas otras sociedades, aunque los identifiquemos, nos quedamos cortos de soluciones, o perdemos mucho tiempo tratando de reinventarlas.
Volviendo por un momento al caso de mi compañero de viaje: tanto su conversación como su ocupación sugerían que no se trataba de una persona muy instruida. Sin embargo, el provincianismo que describo de ninguna forma parece ser peculiaridad suya, o acaso mía. A modo de ejemplo, he visto columnistas de alcurnia criticar en la prensa las opiniones de los economistas internacionales cuando estos se refieren a las debilidades de nuestras finanzas públicas “porque no entienden el contexto”. Igualmente he escuchado a representantes de la USAC alegar que nuestra universidad es para el pueblo, mientras acusan a la academia del norte de ser para las élites empresariales. Ambas posturas dan vergüenza ajena, pues denotan más ingenuidad provinciana que conocimiento.
Quizá sea este un buen propósito de Año Nuevo: tomar una buena dosis de humildad, reconocer que aquí todavía somos un poquito chambones en esto de hacer una sociedad moderna, y que tal vez debemos ir a preguntar a los vecinos de enfrente, o de la otra cuadra, cuál es la receta del agua azucarada, para luego seguirla con más atención.
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Comentarios
Sospecho que también es provinciana la presunción que los vecinos que hablan recio sobre sitios lejanos donde su gobierno usa la tecnología moderna para practicar la barbarie tienen la receta y solo hay que "aplicarla bien" para "hacer" una "sociedad moderna".
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