Una estrategia estable de sobrevivencia
- Miércoles 12 de Enero de 2011 00:00
- Escrito por Edgar Barillas
No basta ser listo, hay que ser bueno - atribución (foto): Pbuergler - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Australopithecus_afarensis_reconstruction.JPGDespués de haber leído varios libros de Richard Dawkins, regresé a su clásico “El Gen Egoísta”, publicado en 1976. En uno de sus capítulos el autor elabora sobre la adopción de estrategias que aseguran la sobrevivencia de una especie. Señala que, en el largo plazo (habla de generaciones y no de la temporalidad de la vida humana), el engaño no resulta una estrategia estable de sobrevivencia. Un “engañador” puede aprovecharse de un sistema en donde la mayoría sigue las reglas. Puede salirse con la suya sin ser castigado y colocarse en mejor posición que los “honestos” para reproducirse y transmitir, por imitación, este comportamiento. Esta estrategia de sobrevivencia, sin embargo, no es sostenible. En los modelajes matemáticos, inspirados en la teoría del juego, los “engañadores” alcanzan, después de muchísimas generaciones, un número crítico por arriba del cual el engaño deja de retribuir: los engañadores son muchos, los incautos pocos, y la riqueza generada es escasa debido a la ineficiencia del modelo. En ese momento los “honestos” toman control del sistema y lo estabilizan.
Es inevitable leer estos fragmentos del clásico de Dawkins y no pensar en Guatemala. Si las circunstancias actuales permanecieran iguales, eventualmente la honestidad triunfaría sobre el engaño, pero ¿habrá que esperar 1,000 generaciones para que eso suceda?; ¿podremos nosotros, nuestros hijos y nietos tolerar el sufrimiento que genera un sistema que lejos de promover la honestidad, institucionaliza el engaño?
Nuestros congéneres en otros países ha sido capaces de crear instituciones que identifican y castigan a los engañadores y recompensan a los honestos, condicionando un tránsito rápido (en una o dos generaciones) hacia estrategias de sobrevivencia estables y gratificantes. Con cerca de 18 muertes violentas por día, Guatemala está lejos de este ideal. Parece más probable que las condiciones particulares de vida del guatemalteco (miedo, angustia, rencor...) y su relativo aislamiento geográfico (pocos extranjeros quieren visitarnos y muchos guatemaltecos quieren salir, pero no pueden) sean condiciones ideales para crear una dicotomía evolutiva que distancie al Homo guatemalensis de sus congéneres.
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