La desconfianza como valor
- Lunes 24 de Enero de 2011 00:00
- Escrito por Lilith
Ahora resulta que "chish nene" - atribución (foto): Vincent Diamante - http://www.flickr.com/photos/sklathill/451968973/El Ministerio de Educación recientemente[1] estableció una serie de normas con el fin de regular las actividades de los centros educativos, y sancionar las conductas inapropiadas. Este reglamento intenta normar las conductas de estudiantes y docentes con el fin de promover un ambiente de paz. Para lograrlo, se sustenta en tres considerandos:
Hasta aquí todo pareciera sensato y correcto. Sin embargo, cuando comenzamos a ver los artículos, nos enfrentamos a una retahíla de normas que no buscan el desarrollo integral del estudiante, y que no reconocen al joven y niño como sujetos de derechos.
Así por ejemplo, el artículo 14, se refiere al arreglo y presentación personal, y dice que “el aspecto físico no debe contravenir el orden público”. Como esto no quiere decir nada en realidad, los colegios lo podrán interpretar de acuerdo con la moral de la dirección y/o cuerpo docente. En una sociedad tan conservadora y machista como la guatemalteca, en la práctica esto se ha traducido en que sólo se permitan faldas largas (cuatro dedos por debajo de la rodilla), se prohiban las blusas sin mangas (supongo que porque muestran lo pecaminoso de los hombros descubiertos), los escotes son del diablo, etc. Salta a la vista que la mayoría de las limitaciones son para la mujer y no para el hombre. Esto refuerza conceptos machistas que distan mucho de reconocer a las niñas como sujetos con los mismos derechos de los varones.
Salta a la vista que la mayoría de las limitaciones son para la mujer y no para el hombre.
Otro renglón temible es el artículo 22, inciso f, que establece que "no se permite ningún tipo de manifestación de noviazgo entre los educandos o de estos últimos con cualquier persona que pertenezca al personal laboral.” Es razonable que se regulen las relaciones amorosas entre educandos y docentes por la relación de poder y el conflicto de intereses que estas relaciones conllevan, pero prohibir las “manifestaciones de noviazgos” entre los mismos alumnos es prehistórico, como diría mi hija de 10 años. Supongo que el propósito de esta norma es seguir formando ciudadanos y ciudadanas mojigatas, incapaces de mostrar sus sentimientos, personas que piensan que el sexo y las relaciones interpersonales entre un hombre y una mujer son sucias y pecaminosas y que si se quieren hacer deben ser a escondidas. Dónde queda el desarrollo integral de la persona humana, me pregunto yo?
El mismo artículo 22, pero en el inciso d, regula la permanencia de los educandos en los sanitarios y restringe su permanencia a una causa justificada. Nuevamente, impera el absurdo, el irrespeto de los derechos de los niños, y la desconfianza.
Édouard René Lefebvre de Laboulaye, un jurista y político francés del siglo IX, dijo que “Todas las leyes que se dictan tienen por base la desconfianza; ninguna descansa en la virtud de los ciudadanos.” El reglamento presentado por Ministerio de Educación tiene como telón de fondo el machismo, valores conservadores con respecto a las relaciones sexuales y, ante todo, se basa en la desconfianza hacia esos jóvenes que serán los ciudadanos del mañana. ¿Cuándo vamos a entender que no podemos cambiar esta sociedad, si no cambiamos la educación de nuestros hijos?
Notas
1. Ministerio de Educación: Acuerdo ministerial 01-2011, publicado en el diario oficial el 3 de enero de 2011.
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