Las apariencias engañan
- Lunes 14 de Marzo de 2011 00:00
- Escrito por Lilith
Aunque paguen por ello no significa que esté bien - atribución: noesunjoc - http://www.flickr.com/photos/noesunjoc/300356800/Recientemente leí la noticia de que Estados Unidos plantea llevar a Guatemala a un proceso de controversias a nivel laboral en el Tratado de Libre Comercio para Centroamérica (CAFTA, por sus siglas en inglés), con la imputación de que protege con deficiencia los derechos de los trabajadores de las maquilas. Sin querer, se me vino a la mente aquella vieja canción de Mocedades, que dice: Si no te fuera fiel, qué te dolería más/pensar que te engañe, nuestro amor o el qué dirán.
En un Estado de Derecho lo que debería de preocupar es la violación de los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, a los funcionarios guatemaltecos lo que les preocupa es que se dañe la imagen del país y que esto afecte las exportaciones, pues los compradores conscientes no estarían dispuestos a adquirir productos guatemaltecos confeccionados por trabajadores explotados.
Ojalá existieran suficientes compradores conscientes capaces de modificar la demanda de prendas de vestir hechas a punta de abusos en las maquilas guatemaltecas. Desafortunadamente, creo que eso no es cierto. De todas formas, me resulta irónico que se piense en estos argumentos en vez de echar un vistazo casa adentro y ver lo que está sucediendo. Y no de ahora, sino de décadas. Ya lo señalaba Jonathan Menkos: “Aunque no hay mucha información oficial, los medios nos alertan cotidianamente sobre maltratos, físicos y verbales, a las y los trabajadores de muchas de estas empresas, en las cuales las oportunidades de organización sindical son prácticamente nulas.”
En un Estado de Derecho lo que debería de preocupar es la violación de los derechos de los ciudadanos.
A inicios de este año, el Presidente de la República aprobó elevar el salario mínimo diario a Q59.45, lo que equivaldría a Q2,058.27 por mes. A este incremento se opusieron los maquiladores, a pesar de que como dice Menkos, el monto aprobado no alcanza para cubrir la canasta básica de una familia guatemalteca, la cual ronda los Q4,000. Esto evidentemente es inhumano, pero además es un sinsentido, ya que el salario mínimamente debe asegurar la reproducción de la fuerza laboral (del trabajador y su descendencia). Una industria que no cubra ese piso es insostenible, porque está atentando contra los trabajadores, sus familias, y la sociedad en su conjunto. Por tanto, un Estado digno sólo debería permitir que funcionen industrias que cubran ese mínimo.
El hombre cornudo pierde el tiempo y energía preocupándose por el qué dirán los demás, en vez de preguntarse por el engaño, y sobre qué anda mal con su relación. El Estado guatemalteco debería concentrarse en vigilar y garantizar la sostenibilidad de la sociedad en su conjunto, en vez de obstinarse en cómo lo ven los otros. El problema está casa adentro.
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