El elite y la estado
- Miércoles 11 de Mayo de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
Por allí vamos mal - atribución: dangerismycat - http://www.flickr.com/photos/neko43/4331986697/in/photostream/Al escribir sobre temas de género, Yolanda me ha puesto a pensar que en Guatemala manejamos la cosa pública con la mentalidad machista más destructiva. Me explico. Las disciplinas jurídica y psicológica usan, al menos desde los años sesenta, el concepto de violencia doméstica, para referirse al maltrato que se ejerce en el seno del hogar. Aunque puede involucrar a cualquiera, usualmente se refiere al maltrato psicológico o físico que dan los hombres a sus parejas mujeres. Típicamente es una violencia que aumenta paulatinamente en intensidad, y que mina la confianza propia de la víctima. Esta con frecuencia no logra escapar de la relación violenta, aún teniendo los recursos para hacerlo.
Dicha descripción casa perfectamente con la relación que se ha establecido entre la élite y el estado guatemalteco. Por ello pienso que quizá debiéramos cambiar los artículos, y reconocer lo que pasa aquí. Por una parte está la estado, que le “lava y le plancha” y “le cuida los patojos” a la familia social, en la diversidad de servicios que provee: salud, educación, comunicaciones y transporte, y seguridad, por mencionar apenas algunos.
Por la otra, está el élite, que tiene la plata para pagar “el gasto del mes” - los impuestos - pero se niega a hacerlo. Insiste que con la miseria que le pasa a la estado alcanza, que el problema es que la estado no sabe ser eficiente. Le insulta y humilla y, en el peor de los casos, hace violencia contra sus instituciones y sus representantes, aún sin evidencia, tan sólo porque uno de los hijos favoritos le acusa. Detrás de este abuso que da el socio fuerte de la pareja van los demás - los hijos asustados, vestidos de playera blanca - repitiendo los insultos: ¡gorda, fea, inútil, gastona!
¿Por qué no darle una mano a la estado, ayudarle a recuperar el orgullo, apoyarle para hacer bien las cosas, y buscarle ingresos?
No siempre fue así. Cuando empezaron, el élite y la estado se llevaban bien. Ella recién salida de su casa/España, le servía atenta a el élite, hacía lo que le dijeran sin chistar palabra, y mantenía callado al pueblo/niño. Sin embargo, con el paso del tiempo la estado se dio cuenta que no tenía que hacer todo lo que le dijera el élite. Diez años a medio siglo veinte le mostraron en particular lo que podía ser. La cosa fue terrible. Luego de los azotes de una contrarreforma vino el paulatino descrédito, minar la capacidad y, sobre todo, negar los recursos.
Los resultados están a la vista. Hoy la estado vive en harapos. Los hijos se han multiplicado, pero ella tiene cada vez menos fuerza. Cada vez tiene menos confianza y autoridad para actuar. Ha comenzado a usar drogas y pide prestado para llegar a fin de mes. Por este despeñadero dramático se va a uno de dos lugares: o se muere, o mata al esposo maltratador. Si sobrevive, cuando la lleven a juicio por asesinato, ojalá le sirva la “defensa de la mujer maltratada”.
Antes que termine de desenvolverse esta historia atroz, ¿por qué no darle una mano a la estado, ayudarle a recuperar el orgullo, apoyarle para hacer bien las cosas, y buscarle ingresos? Quizá hasta toque conseguirle un buen abogado de divorcios y salir del marido malandro que tiene.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















