De qué se trata la vida (y III)
- Viernes 13 de Mayo de 2011 00:00
- Escrito por Edgar Barillas
Gana el que sobreviva hasta el final - atribución: cdwaldi - http://www.fotopedia.com/items/flickr-2234726613¿Hacia dónde vamos?
Anteriormente: ¿Quiénes somos?
Este rápido paso (incluidas las dos entregas previas) por la creación del universo y de nuestro planeta, la evolución de las especies y la historia de la humanidad probablemente aporten –al menos desde mi punto de vista– algunas respuestas a dos de las preguntas que se planteara Paul Gauguin: ¿De dónde venimos? y ¿Quiénes somos?. Responder a la tercera, ¿hacia dónde vamos?, resulta más complicado, debido a la obvia imposibilidad de predecir el futuro. El conocimiento de la naturaleza humana y una proyección temeraria de las tendencias económicas, políticas y sociales pueden ofrecer, sin embargo, algunas ideas.
El sol puede continuar sostenido la vida en nuestro planeta por millones de años más, suficiente tiempo para recrear varias veces una vasta población de organismos complejos a partir de un insignificante filamento de azucares y ácidos. La naturaleza, en este sentido amplio y en el largo plazo, no debería ser nuestra preocupación. Al final ella va a ganar la partida. Nuestra preocupación real es más inmediata: es el bienestar de nuestra generación y de las generaciones futuras. La especie humana se ha constituido en una masa geofísica capaz de alterar las condiciones que sostienen la vida, al menos como la conocemos ahora. En los últimos años perforamos la capa de ozono, regamos petróleo en el mar e isotopos radioactivos en aire; acabamos con varias especies animales; estamos fundiendo el hielo de los polos y aumentando el nivel de los océanos. A pesar que la historia demuestra el trágico colapso de las sociedades como consecuencia del agotamiento de los recursos naturales, las lecciones no han sido asimiladas.
El inicio del siglo XXI ha visto carestía de alimentos, genocidios por razones étnicas, guerras religiosas, la proliferación de armas atómicas en países inestables y un deterioro en los niveles de vida de las sociedades más afluentes por la avaricia de unos pocos. ¿Hacia dónde vamos? Si la historia se pudiera escribir mediante una simple proyección de las tendencias, hay razones para creer que nos esperan años de escasez y sufrimiento; que nuestros hijos y nietos no disfrutarán de todos los privilegios que este planeta ofreció a las generaciones anteriores. Hay señales esperanzadoras, sin embargo. Las ofensivas diplomáticas para contener conflictos étnicos y religiosos y evitar la proliferación de armas nucleares han cobrado nuevo empuje, las telecomunicaciones se han encargado de mostrar a los grupos reprimidos por creencias religiosas o gobiernos autoritarios que la libertad de credo y expresión son posibles. Existen esfuerzos reales para contener la emisión de gases causante del calentamiento del planeta. Inclusive el colapso financiero en el mismo corazón de los países desarrollados está generando en sus ciudadanos una sana austeridad. Posiblemente este sea el germen para construir sociedades en las que el éxito no se mida por la capacidad de consumo; sociedades en donde sus miembros valoren mas el ser más que el tener y donde la espiritualidad se fundamente en la razón. Creo que es allí hacia dónde vamos, no por los buenos deseos y compasión de los humanos, sino por su instinto básico de sobrevivencia.
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