¿Qué cambian las mujeres en la política?
- Lunes 02 de Mayo de 2011 00:00
- Escrito por Yolanda
Algo nuevo - atribución: TocaActuarNo es nada extraño escuchar posturas radicales que aseguran que, si las mujeres llegan a ocupar puestos importantes de poder, sin haber sido sensibilizadas sobre la importancia de los nuevos roles de las mujeres, no servirá de nada. Sin embargo, la vida sociocultural es mucho más compleja y aquí no hay vuelta atrás: las mujeres en el poder, sólo por el hecho de haber llegado, habrán logrado un quiebre histórico de fuerte impacto en nuestra sociedad conservadora, donde su papel tradicional ha sido de madres, reproductoras, protectoras y esposas fieles.
Primero lo primero: la llegada de las mujeres a importantes puestos de elección, independientemente de quiénes sean o cuál sea la corriente ideológica que cada una represente, es uno de los primeros y más importantes cambios de la política de Guatemala en este momento. Estas mujeres serán históricas porque habrán modificado el mandato de la dominación masculina que les prohibía su participación en la vida pública y política de alto nivel. Incluso, mejor si son mujeres que representan a los sectores más conservadores de la sociedad, porque ahí mismo se irá rompiendo ese conservadurismo.
Del juego de té de las Primeras Damas tradicionales o de las “esposas de…” llegamos al centro del juego de la política. Ahí se les ve a las mujeres disputando los puestos principales: Presidencia, Vicepresidencia, diputaciones. Ahí están y es un gran cambio. Por primera vez en la historia, compitiendo y participando a lo grande, como grandes. Eso hay que reconocerlo, hay que lanzarlo a los cuatro vientos y festejarlo.
Después deberán llegar otros cambios. Aquí están los retos: ojalá que las mujeres en la política (dentro de los partidos políticos o en los puestos de poder) también sepan romper la práctica y el estilo del poder masculino dominante, excluyente, corrupto y competitivo por un poder dialógico, incluyente, transparente, honorable y comprometido para construir un mejor país.
No importa de qué religión sean estas mujeres políticas, cómo sean vistas, cómo quieran ser vistas, o cómo les digan que tienen que ser vistas; si como “las madres”, “las duras”, “las bravas”, “las buenas”, etcétera. Lo importante en este momento es que están siendo mujeres políticas, que otras muchas mujeres las acompañarán, y que se sumarán otras generaciones. Todos son cambios positivos e irreversibles para la sociedad.
Este momento tenía que llegar y se venía gestando desde siglos atrás. Si las mujeres de hoy han podido pretender participar de la vida pública ha sido gracias a las grandes mujeres de la historia que se atrevieron a salir de casa y decir a la sociedad: "aquí también estamos nosotras y también tenemos voz, voto, razón, conciencia y poder." A todas esas mujeres señaladas de locas, brujas, feministas, putas y más, es a quienes hay que agradecer que las mujeres de hoy podamos tener los espacios que tenemos.
Como efecto dominó: cuando un quiebre viene, llegan otros detrás. Primero fue el acceso de las mujeres a la educación, luego las mujeres maestras, luego las enfermeras, las secretarias, las profesionales universitarias y ahora también, las mujeres políticas apostando por los más altos puestos. Los cambios seguirán llegando. Ahí pueden hacer su listado de propuestas quienes quieren transformaciones sobre las nuevas identidades masculinas y femeninas y sobre las nuevas relaciones entre hombres y mujeres. Mejor aún si desde ya se van perfilando para participar en la política a estos niveles. Entonces, todo se irá poniendo más interesante.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


















Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.