Lo bueno de la propuesta del CACIF (¡Sí, lo bueno de la propuesta del CACIF!)
- Lunes 16 de Mayo de 2011 00:00
- Escrito por Andrea
Ya se ve la luz... - atribución: Bosc d'Anjou - http://www.flickr.com/photos/boscdanjou/5674205431/in/photostreamEl CACIF ha sacado a circulación un documento sui generis, que en sus propias palabras busca ser “una visión que genere una favorable transformación de esta realidad nacional que estamos viviendo en la actualidad.” Carlos Amador, su presidente, lo presenta como “un punto de encuentro, una plataforma que queremos compartir con toda la sociedad guatemalteca.” La propuesta se titula: 2012 Nuevo Principio: Visión Transformadora de la Realidad Nacional.
Me sería exageradamente fácil leer el documento y comenzar a encontrarle las “fallas”. No porque sepa a ciencia cierta que las tiene, sino simplemente porque estoy muy predispuesta a recibir con desdén y desconfianza todo cuanto venga del CACIF. Finalmente, me crié entre la guerrilla, estudié en la San Carlos, y soy de las personas que aún escribe Estado con mayúscula. Pero ya hace buen rato que vengo percibiendo que este tipo de predisposiciones sobre “el otro” nos está acabando. No porque maneje racionalmente los argumentos de sociólogos como Cornelius Castoriadis, de filósofos como Zygmunt Bauman, o incluso de Premios Nóbel como Douglas North, quienes sostienen que la falta de confianza entre grupos de una sociedad es el cáncer del comportamiento social cooperativo. Es más porque lo siento cada vez con más fuerza en las entrañas y en el corazón.
Así es que me he dado a la tarea de encontrarle el lado bueno a la propuesta del CACIF, y no he encontrado pocas cosas:
- Proponen aprovechar el año 2012 como una oportunidad para generar una conciencia renovada, donde lo valioso es que se incluyen ellos mismos como actores cuya conciencia debe auto-renovarse.
- Reconocen que muchos fenómenos sociales negativos que necesitamos combatir, no son exclusivos de los pobres y los poco educados, sino que igualmente abarcan a “las élites urbanas” y, por lo tanto, hay que actuar “en las escuelas y colegios”.
- Reconocen la “vulnerabilidad por las desigualdades étnico-culturales” como un “referente obligado para el país”.
- Admiten que instituciones públicas estratégicas necesitan contar con mayores presupuestos.
- Visualizan un sistema de remuneración de los servidores públicos “que da más beneficios que ahora”.
- Conciben como un bien público “despertar a una sociedad civil dormida”, y valoran la necesidad de comenzar a impulsar un sistema más analítico de educación y orientación a la juventud, “para impulsar a líderes con ideas firmes y no sólo opiniones”.
- Visualizan a futuro nuevos líderes jóvenes siendo miembros de sindicatos y de gremiales que “… aunque sus opiniones puedan ser muchas veces opuestas, están de acuerdo en que hay que participar en conjunto para avanzar como país.”
- Reconocen que la constante en los modelos exitosos de seguridad ciudadana en América del Sur “es que fueron construidos coordinando acciones preventivas y comunitarias...”
Ya hace rato que vengo percibiendo que las predisposiciones sobre “el otro” nos están acabando.
El documento finaliza con un compromiso del sector empresarial organizado en seis frentes: (1) Respeto (entiendo que el espíritu es hacia actores y sectores con los que antagonizan); (2) Puntualidad (¿?); (3) Patriotismo, que entre otras cosas incluye el compromiso de “visitar el interior de Guatemala como parte de sus deberes ciudadanos, tomando el tiempo necesario para conocer las facetas de nuestra realidad, en la parte cultural, ambiental, social y espiritual”; (4) Cambio generacional interno, para “abrir dentro de las estructuras gremiales los espacios necesarios para dar lugar a esa fuerza joven que hoy comienza a proyectarse”; (5) Cultivar la formación personal “bajo la premisa de que quien se forma en cultura y en conocimiento, no sólo crece personalmente sino que sirve mejor a su gremio y a su país”; y (6) Proponer y escuchar, comprometiéndose “a intervenir siempre en el debate público con actitud de apertura a otras ideas, con argumentos y propuestas. Y sobre todo, con el ánimo de discutir y cotejar nuestra postura con aquellas ideas que otros grupos o personas tengan sobre los mismos temas.”
Parecería que el CACIF comienza a presentir lo que Zygmunt Bauman expresa tan elocuentemente: “... la persecución de la felicidad a través de concentrar riqueza y poder casi nunca produce los resultados esperados, y (...) el sabor amargo de la inseguridad hace la felicidad menos dulce de lo imaginado.” Parecería que la realidad está comenzando a forzar a algunos empresarios tradicionales a regresar del exilio ideas como “el bien público” y “la sociedad buena”. Si así es, entonces ¡enhorabuena! Porque esas ideas únicamente pueden cobrar sentido si se les cultiva colectivamente.
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