Hay citas que debieran morir calladas
- Miércoles 15 de Junio de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
Muchá: si ponemo sun poco, alcanza para todos... - atribución: salvoguille - http://bit.ly/ufdcL5Hay algunas "citas célebres" que parecen circular eternamente por la internet. Por más que procuro mandarlas al filtro del Spam, tarde o temprano regresan a mi buzón de correo, una y otra vez. Una de tales "citas célebres" es de Adrian Rogers, y dice así:
"No se puede establecer la libertad del pobre, sobre la base de dejar sin libertad al rico. Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona. Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mis queridos amigos, es el fin de cualquier nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola".
A mi esta cita me irrita, por egoista e injusta. Me irrita por culpar a la víctima. Si hemos de creer a Wikipedia, viene de una colección de sermones que hiciera Rogers, pastor conservador, editada en 1984. En última instancia, quizá no me irritaría tanto, si no estuviera tan llena de falsedad.
El primer problema es que Rogers hace una equivalencia imprecisa entre trabajo y dinero, como si todos recibiéramos igual cantidad de dinero por igual cantidad de trabajo. Sin embargo, ello no es cierto. Como es evidente, la mayoría de personas trabajan cantidades comparables de tiempo. Al fin, tanto para pobres como para ricos, sólo hay 24 horas en el día. De hecho, es probable que mientras más se sube en la escala social, menos tiempo se tiene que trabajar al día, y por el contrario, si se se trabaja en la informalidad, por autoempleo o en el campo, las horas y la dureza del trabajo pueden ser muy altas. A pesar de ello, mucho del trabajo duro es mal remunerado.
Entonces, cuando el gobierno "quita" a algunos y "da" a otros (hemos de suponer que Rogers se refiere a los impuestos y el financiamiento de la inversión social), si lo hace de una forma progresiva, tomando relativamente más del que más tiene y dando más al que menos tiene), se obtienen beneficios de equidad que compensan las diferencias de ingreso por trabajo y por situación socioeconómica.
Para explicarlo: quitar 50% a 10 ricos y repartirlo a 100 pobres podría todavía dejar bien parado a los ricos, si el 50% restante es suficiente para que vivan bien. A la vez, los 100 pobres que sin apoyo no podrían comer, tener trabajo o vivienda obviamente se verían beneficiados. Por supuesto, es posible que hayan impuestos confiscatorios, que afectan más que razonablemente la seguridad de cualquiera, rico o pobre. Igualmente es posible que la inversión social se gaste ineficientemente. Ambos son problemas que necesitan abordarse, pero ese es un asunto aparte.
El segundo problema es que, aunque Rogers no lo diga, con frecuencia esta expresión se interpreta referida exclusivamente a quitar a los ricos y dar a los pobres. Sin embargo, esto de quitar a uno para dar a otro es una espada de dos filos. Va un par de ejemplos.
- En Guatemala el subsidio de los buses en la capital sale de fondos del gobierno central. Para fines prácticos, los ciudadanos de todo el resto del país - que en general son más pobres - pagan impuestos para que los de la capital (que son los más ricos) - tengan transporte urbano. Más aún, al recibir la municipalidad capitalina dicho subsidio, puede destinar otros fondos a jardinización, que generalmente beneficia de forma casi exclusiva a los ciudadanos más ricos del país - quienes viven en urbanizaciones "bonitas" como los alrededores de la Reforma o la Avenida de las Américas (la jardinización de la municipalidad en otras zonas es exigua).
- El gobierno central invierte de manera significativa en la construcción y mantenimiento de las carreteras de la Costa Sur, que benefician preferentemente a la agroindustria, sobre todo azucarera. Esto también se hace con base en impuestos generales - IVA e ISR - que para fines prácticos significan quitar a unos para dar a otros.
En suma, es cierto, el gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitato a alguna otra persona. Por eso se llaman impuestos, porque se imponen. A nadie le gusta separarse de su dinerito. Pero ello no significa que el resto no trabajen. Más aún, tanto a unos como a otros termina conviniéndoles el arreglo, pues se financia aquello que no se puede hacer por separado. Así que probablemente es hora de retirar de circulación la tan mentada cita.
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