Vivezas de tonto en dos actos
- Miércoles 31 de Agosto de 2011 00:00
- Escrito por Lilith
El traje nuevo del emperadorPrimer acto
Abad Faciolince, dice sentir nostalgia por los bobos de antes, “esos bobos con cara de bobos, con hablado de bobos, con mirada de bobos y vestidos de bobos. Claros, redondos, puros”. Que en nada se parecen a los bobos de hoy en día. Los bobos modernos se visten bien, usan anteojos para aparentar inteligencia, van a universidades y presentan en su currículo títulos (algunas veces ficticios) que dan la impresión de que son inteligentes. Hasta son capaces de repetir algunas frases inteligentes que aprendieron por allí; pero en su naturaleza, en su ser, siguen siendo bobos. Son bobos con apariencia de vivos, y pueden ser muy peligrosos porque nos confunden.
Sin embargo, para mí los peores son los bobos políticos o los políticos bobos. Porque con algunas vivezas de tonto, nos hacen creer que saben, y logran manipular a las masas. Especialmente, en esta época de crisis e incertidumbre, cuando todos buscamos una liana de donde agarrarnos, y resulta que el político bobo moderno aprovecha este momento (viveza de tonto) y nos hace creer que él es la tabla de salvación (segunda viveza de tonto). Ofrece cosas concretas (otra viveza de tonto), todas inviables pero no importa (muchos no reparan en la propuesta); utiliza propaganda efectiva y con mensajes populistas (más vivezas de tonto). Es oportunista, sabe colocarse y utiliza muy bien los símbolos externos (la máxima viveza de tonto).
Con algunas vivezas de tonto, nos hacen creer que saben, y logran manipular a las masas.
Segundo acto
De la nada aparece con traje negro, corbata roja y maletín en mano, entra saludando a la audiencia. Se sienta en pose relajada, con una pierna en el apoyo de la silla y la otra en el suelo, parece que estuviera en una butaca de bar. Coloca entre sus piernas el maletín, y comienza a sonreírle al público a la vez que se da golpecitos en el pecho.
Todo está perfectamente estudiado, el maletín para aparentar profesionalismo. El traje negro, sombrío que lo avejenta y le da seriedad. La corbata, lo identifica con el partido. La pose relajada, para aparentar seguridad y esa forma de saludar, haciendo que reza el “Yo pecador”, para hacerle creer a la gente que los tiene en el corazón, que son importantes para él. Sonríe casi todo el tiempo, incluso cuando está cantando el Himno Nacional, seguramente para contrarrestar con los rostros rígidos de sus adversarios y para mostrarse positivo.
Con el pulgar en alto y mirando al cielo grita: ¡becas!, ¡pena de muerte!, ¡bono 15!, ¡soy el representante del pueblo!, ¡el pueblo salva al pueblo!”
¡Un legítimo bobo moderno!
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