Ilusión presidencial y pragmatismo ciudadano
- Miércoles 28 de Septiembre de 2011 00:00
- Escrito por Carles Darío Bardal
Gobernando, digamos... - "Loba de Roma" - atribución (foto): Cåsver - http://www.flickr.com/photos/rosemania/5384048970/La famosa cita de Bertrand Russell de que la economía trata sobre el modo en que la gente elige, mientras que la sociología trata de por qué la gente sencillamente no tiene elección alguna, cae como anillo al dedo en la coyuntura económica y política actual.
- ¿Es más importante votar o pagar impuestos? Actualmente es voluntario votar y obligatorio pagar impuestos. El abstencionismo sobrepasó el 40% de la población empadronada, y la evasión fiscal asciende a GTQ 20 millardos de los GTQ 57 millardos que debieran ser captados (35%).
- Estresando el modelo Exit - Voice de Hirschman, los ciudadanos tienen dos actuaciones posibles al confrontar una pérdida de calidad en la gestión pública: protestar o evadirse (del voto, de los impuestos, de la participación política o del país: simplemente emigrar). Se han ido muchos; pero más son los que siguen aquí, y es como si no estuvieran.
- La diferencia entre protestar o retirarse depende de la lealtad (del trabajador, el consumidor o el ciudadano): uno podría quedarse aunque no le convenga. Sin embargo, los más sensibles a la calidad se retiran primero, y no quedan voces para alertar sobre lo que hay que corregir.
El problema es que los cordeles del titiritero se ven demasiado bien, y los pactos de alternancia son tan obvios que resultan ofensivos.
- Durante las elecciones de septiembre de 2011, casi 1.5 millones de votos fueron nulos o en blanco, los cuales, sumados al abstencionismo, le conceden la mayoría absoluta (40%+12%= 52%) al descontento, la indiferencia y la incredulidad en las fórmulas y procedimientos de la democracia liberal formal.
- El problema no es simplemente que el votante medio no se vea representado en las dos opciones que van a segunda vuelta. Eso ya sucedía en primera vuelta. El problema es que los cordeles del titiritero se ven demasiado bien, y los pactos de alternancia del poder son tan obvios que resultan ofensivos, la función inductora de voto táctico que cumplen las encuestas queda demostrada, y la absoluta incapacidad para hacer cumplir las leyes y regulaciones electorales por parte del Tribunal Supremo Electoral muestra el decorado de la farsa.
- La formalización del nepotismo (antes solapado) metiendo los parientes en las papeletas locales o nacionales clama por una reinvención del mecanismo prostituido y desvencijado; las alianzas ideológicamente vomitivas pero aceptables por su valor táctico en la coyuntura parecen reclamar un votante también pragmático , aliado del amiguismo, clientelismo y rentismo privado en el sector público, valores tradicionales a los que las nuevas generaciones han prometido honrar y expandir con valor emergente: el de la improvisación desfachatada.
- Mientras el gobierno es la gran pantalla que deslumbra y atrapa los insectos que revolotean a su alrededor, el dinosaurio sigue allí: la administración pública desordenada, centralizada y anacrónica, vaciada de experiencia y talento, enorme coartada, cómplice y excusa para quienes de tanto en tanto se prenden de su esmirriada teta de cincuenta mil millones de quetzales.
- Los presidentes van y vienen mientras la situación degenera cada día. Parece necesario que el ciudadano, que no tiene opción de evadirse ni retirarse, tenga que alzar su voz. Es impostergable replantear el funcionario público necesario, la estructura organizativa necesaria para el sector público y el estándar de desempeño mínimo aceptable de la gerencia pública.
- Retirarse no es opción; evadir el fisco tampoco. Lo es asegurar, a sombrerazo limpio, que el nuevo ungido de los poderes reales entiende sus funciones, atribuciones y obligaciones, atiende las prioridades a largo plazo y no solo los incendios de cada día, y comprende, penosa y duramente si es necesario, que la única salida para el desfinanciamiento del Estado consiste en invertir en las personas, en ampliar la base tributaria no con impuestos para el millón de atribulados contribuyentes a la SAT y afiliados al IGSS, sino los evasores actuales y las nuevas cohortes de personas sanas y educadas que lograrán desarrollar sus capacidades, satisfacer sus necesidades y además contribuir financieramente al sostenimiento de las funciones públicas.
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