El marco constitucional
- Lunes 26 de Septiembre de 2011 00:00
- Escrito por Y Ahora Qué, Muchá
¡Libre! - "Quetzal Flight" - atribución: Kent Green - http://mlkshk.com/r/34NG
Invocando el nombre de Dios
Nosotros, los representantes del pueblo de Guatemala, electos libre y democráticamente, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente, con el fin de organizar jurídica y políticamente el Estado; afirmando la primacía de la persona humana como sujeto y fin del orden social; reconociendo a la familia como génesis primario y fundamental de los valores espirituales y morales de la sociedad y, al Estado, como responsable de la promoción del bien común, de la consolidación del régimen de legalidad, seguridad, justicia, igualdad, libertad y paz; inspirados en los ideales de nuestros antepasados y recogiendo nuestras tradiciones y herencia cultural; decididos a impulsar la plena vigencia de los Derechos Humanos dentro de un orden institucional estable, permanente y popular, donde gobernados y gobernantes procedan con absoluto apego al derecho.
Solemnemente decretamos, sancionamos y promulgamos la siguiente: Constitución Política de la República de Guatemala.
(Preámbulo de la Constitución de Guatemala)
Hace un poco más de tres meses comenzamos a leer juntos la Constitución de la República en la página de Facebook de ¿Y ahora qué, mucha? A razón de tres artículos por día, transitamos por todos los capítulos. Aprendimos que son la protección de la persona y la familia las razones por las que se organiza nuestro estado. Leímos sobre los derechos humanos individuales y sociales que el estado debe garantizarnos a todos los guatemaltecos. Son esos derechos humanos los que afirman nuestro lugar en la comunidad humana global.
También hicimos repaso de los deberes y derechos cívicos, que marcan la relación activa y responsable entre estado y ciudadanos. Vimos que el bien común es una necesidad, pero también una responsabilidad que nos compete a todos. Aprendimos sobre las serias, excepcionales y limitadas circunstancias que admiten recortar nuestros derechos constitucionales.
Tenemos ante nosotros el instrumento que de forma más clara marca los alcances y las potencialidades de nuestra ciudadanía.
De la lectura de nuestra Constitución extrajimos también una mayor comprensión de la forma en que se organiza nuestro gobierno, y de las responsabilidades que tienen nuestros mandatarios para con los ciudadanos al ejercer el poder público. Pudimos también repasar la dinámica del balance de poderes - Legislativo, Ejecutivo y Judicial - tan importante para garantizar que el interés particular no prive sobre el interés general. Del Legislativo tuvimos oportunidad de considerar su responsabilidad en la formación de leyes, en la representación de los ciudadanos y en le vigilancia sobre el Ejecutivo; del Ejecutivo aprendimos sobre sus funciones críticas en la formación y conducción de las políticas y las instituciones; del Judicial, su papel esencial en garantizar el derecho, ya no en general, sino en cada caso concreto.
Aprendimos que nuestra Constitución norma los regímenes político electoral y administrativo del estado, el control y la fiscalización del quehacer público, las finanzas tan necesarias para hacer realidad el interés público, y los regímenes de seguridad civil y militar. Conocimos de la importante organización de nuestro estado en municipios autónomos.
Ya para terminar, la lectura de la Constitución nos dejó claras las garantías que debemos exigir e invocar en todas nuestras relaciones con el estado: destacando la exhibición personal, el amparo y la garantía de constitucionalidad de nuestras leyes se ata nuevamente nuestra Constitución a la larga historia de responsabilidades codificadas desde la Carta Magna, hace ya casi ochocientos años.
Tenemos ante nosotros el instrumento que de forma más clara marca los alcances y las potencialidades de nuestra ciudadanía. Junto con los Acuerdos de Paz sellados de forma definitiva en 1996 representa el balance de lo que los guatemaltecos organizados políticamente hemos podido afirmar en conjunto sobre nuestra nación y nuestro poder público.
Evidentemente hay limitaciones, y muchas. Las asignaciones constitucionales de porcentajes del presupuesto público a destinos particulares han constreñido el quehacer público mucho más allá de lo conveniente y señalan la borrosa frontera entre preferencia y privilegio. El articulado desciende muchas veces en detalles regulatorios que pierden de vista los objetivos nacionales de mayor envergadura. Sin embargo, los artículos de la Constitución marcan un punto de partida, una ruta favorecida. En estos días de amenaza y de cambio, no está de más que todos - ciudadanos, gobernantes y gobernados - regresemos a la fuente, leamos la Constitución, y recordemos de qué se trata Guatemala.
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