Ofrecer y cumplir es mucha grosería
- Miércoles 19 de Octubre de 2011 00:00
- Escrito por TocaActuar
Máscara contra cabellera, pero igual está arreglado. Atribución (modificado) - c'est la Viva - http://bit.ly/pucFbyCon la sentencia que titula esta nota suele expresarse una familiar muy querida. Señala con gracia y sarcasmo la mala costumbre que tenemos de ofrecer con gran gentileza hacer algún favor, para luego dejarlo sin cumplir. Aún cuando la oferta queda en puras palabras, tanto el oferente como el receptor frustrado se deshacen en tratos amables. Pero al final del día, del favor, nada.
Los estrategas de campaña de Manuel Baldizón entendieron esto perfectamente: “usted ofrezca. Ofrezca cualquier cosa: bono 15, pena de muerte, menos impuestos, lo que sea.” Cada oferta que hace, es otro voto que consigue de un electorado que parece vivir de esperanzas infundadas. Cada oferta que hace es otra alianza para la segunda vuelta. Lo genial del asunto está en que nada se tiene que cumplir, ¡y no importa!
La lógica es inexorable: primero, el que llegue a gobernar, no tendrá con qué, así que va a quedar mal, le guste o no. Segundo, ¿quién dijo que esté buscando cumplir, en el mejor de los casos? Tercero, aunque cumpliera, el coro de la sociedad -bien dirigido por medios de comunicación cizañudos- igual lo va a culpar de todo. Así que, ¿para qué afanarse? Consiga los votos, que los clavos se sacan cuando se encuentre con ellos.
Como en el show, la acción está tras bambalinas, y todo apunta a que la elección será entre iguales.
Tarde se ha dado cuenta de todo esto la gente de Pérez Molina. La rigidez del cuerpo, el puño tieso en aire, han traicionado la rigidez de la mente, la falta de cintura para ofrecer tonterías (ojo, sin que eso signifique que tenga cosas razonables para ofrecer). Sin embargo, están aprendiendo. Las palabras mágicas -”mano dura”- que desde hace años y por ventura propia parece que tendrían que resolver violencia, crimen, narco, hambre, falta de trabajo y juventud sin educación, van dando paso a otras ofertas: transferencias condicionadas (refunfuñando), reforma fiscal (¿de quién?)..., lo que sea, pero póngame la equis; lo que sea, pero alíese conmigo señor alcalde.
A tres semanas de las elecciones la fatiga corroe la paciencia, y los candidatos se maltratan en público. Pero ello no es sino anécdota en este circo electoral que nos ha dejado al público -que ya no llegamos a votantes- preguntándonos si esto será mejor o peor que la Señora Laura. Como en el show, la acción está tras bambalinas, y todo apunta a que la elección será entre iguales.
En todo caso, como aquí no hay gente grosera, no se haga ilusiones: prepárese para cuatro años de exigencia ciudadana, porque aquí nadie está pensando en cumplir.
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