Otto, con la política fiscal, en un encrucijadón Pérez
- Miércoles 16 de Noviembre de 2011 00:00
- Escrito por Jonathan Menkos
Las señas están claras, Otto - "Signpost at Calthwaite crossroads" (modificado) - atribución: Hannah Bentley - http://www.geograph.org.uk/photo/2253038En casi todas las entrevistas que Otto Pérez ha concedido en estos días, una vez que de las urnas emergió el “humo naranja” anunciando su llegada al Ejecutivo el 14 a las 14, no ha dejado pasar la oportunidad para advertir, como en los anuncios comerciales que dicen “aplican restricciones”, que él con gusto y carácter cumple las promesas de campaña, si le ayudan a encontrar los recursos suficientes para poner el Estado a funcionar. ¡Me alegra ya no escuchar las sandeces que suelen decir los políticos y sus asesores económicos, cuando no están en el poder, de que las cosas se componen con un poquito de eficiencia y buena voluntad en la Administración Pública! El gran error del presidente Colom fue creerse él mismo eso de que el primer año no habría reforma fiscal. O el gran error fue nuestro, por pensar que él quería hacer una reforma fiscal…
Lo cierto es que la ola de popularidad se acaba tan pronto en Guatemala, que los políticos solo cuentan con una ventana de esperanza popular que dura, según mis cálculos, unos 100 a 150 días. Este es también el tiempo que la oposición toma en organizarse para saber por dónde y sobre qué negociarán con el nuevo gobierno. Después de este período las cosas comienzan a caminar cuesta arriba.
En política fiscal, hay que tomar rápidamente al toro por los cuernos, para hacer lo que se tiene que hacer. Más cuando uno reconoce, por intuición y por las cifras, que el Estado guatemalteco está en trapos de cucaracha, sobreviviendo de puro milagro, como la mayoría de los guatemaltecos. Según los estudios que se han realizado en el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales –Icefi–, en 2011, por cada quetzal de ingresos corrientes, la administración pública tenía compromisos de gasto que superaban el Q1.08.[1] Dentro de esos egresos obligatorios estaban incluidas las asignaciones constitucionales y legales, el pago de deuda pública y las remuneraciones.
La verdad es que los compromisos de gasto no han crecido, tanto como han caído los ingresos tributarios. Esto es resultado de la crisis económica actual, y de una arquitectura tributaria amparada en impuestos al consumo, como el IVA, que caen abruptamente durante las crisis. Sí, la recaudación se hace de la vista gorda con los impuestos directos, esos que gravan a las personas, intentando hacer que quién gana más, pague más, y quién gana menos, pague menos, pero que todos paguen. ¿Sabe usted que en Guatemala, por cada quetzal que se tributa por impuestos indirectos (como el IVA), apenas se recaudan 43 centavos por directos? En el mundo desarrollado está relación se observa al revés.
Si el próximo gobierno no cuenta con más recursos, no podrá hacer ni siquiera lo mismo que ha hecho el que va de salida.
No podemos dejar de hablar sobre lo que nos cuesta como sociedad el sinnúmero de privilegios fiscales, esos impuestos que el Estado no cobra porque prefiere conceder exenciones, deducciones, franquicias, y otras medidas que convierten los impuestos en ingresos dejados de percibir por el Estado, o simplemente "gasto tributario". El proyecto de presupuesto para 2012 dice que el Estado recibirá Q43,611.1 millones en concepto de impuestos, y dejará de percibir otros Q31,540.8 millones en concepto de gasto tributario. De este sacrificio de ingresos, el 74% se debe al no-pago de los impuestos sobre la renta, los productos financieros e, irónicamente, del Impuesto de Solidaridad.
La política fiscal es la columna vertebral que sustenta el cuerpo de una sociedad. La política fiscal de Guatemala en la actualidad está plagada de privilegios para algunos, lo que provoca que haya pocos recursos para producir en cantidad y calidad los bienes y servicios públicos que necesitamos todos como la educación, la salud, la justicia, la seguridad o el empleo. ¡Tenemos una columna vertebral que no aguanta con el peso de nuestros desafíos!
El partido Patriota boicoteó en los pasados cuatro años todas y cada una de las propuestas del Ejecutivo uneísta por mejorar las finanzas públicas. Los papeles han cambiado, y si el próximo gobierno no cuenta con más recursos, no podrá hacer ni siquiera lo mismo que ha hecho el que va de salida. Es más, la situación de las finanzas públicas obliga a pensar que sin reforma el próximo gobierno tendrá a los empleados públicos protestando en las calles en el mes de marzo. Agreguemos a los Ex-PAC bloqueando carreteras ante la frustración de no ver cumplidos sus pagos.
En síntesis, ahora le toca a Pérez y a Baldetti acercarse a las bancadas de oposición y pedir apoyos para una reforma fiscal. Francamente, no sé con qué cara… pero, los políticos son así.
Inteligentemente han comprendido que lo único que puede ayudarles a ganar tiempo y sumar aliados en el Congreso es la idea de empujar la propuesta de reforma fiscal integral surgida en el seno del Grupo Promotor del Diálogo Fiscal. Esta reforma, llevada a la práctica de manera integral permitiría aumentar la carga tributaria del 10.9% del PIB actual a cerca del 13.2% al cabo de un año y medio o dos de su implementación total.
La alianza Une-Gana podría apoyar las reformas al Impuesto Sobre la Renta y exigir, para su voto, que también se apruebe un impuesto para gravar la distribución de dividendos y las ganancias de capital. Quedaría en el tintero, para el próximo año, la creación del Impuesto a Primera Matrícula y la aplicación de una política menos tolerante con los privilegios fiscales.
Los acuerdos que logren en el Congreso con los partidos de centro o centro-izquierda en materia tributaria, seguro serán acuerdos que distancien al partido Patriota del Cacif y del resto de cámaras empresariales tradicionalmente opuestas al pago de impuestos. Siempre existirá la opción menos progresista de incrementar sólo el IVA, lo que tal vez no disgustaría al empresariado, pues lo verían como el menor de los males –para ellos es peor tocar sus rentas, que el consumo de todos–, pero para lo cual tendría que comprar votos en el Congreso y aguantar más protestas en las calles.
¿Qué hará Otto Pérez? ¿Intentará cumplir las promesas de campaña ofrecidas al electorado o intentará seguir de buenos amigos con el gran capital? El cumplimiento hacia unos significará la irritación de los otros… ¡Encrucijadón Pérez! Y usted, ¿Qué haría? ¿Qué espera que él haga? ¿Qué está dispuesto a hacer como ciudadano?
Notas
1. Icefi/Unicef (2010). Análisis del presupuesto 2011 enfocado a la niñez y adolescencia. ¡Contamos! No. 2. Noviembre.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















