De la exhumación a la inhumación
- Miércoles 07 de Diciembre de 2011 00:00
- Escrito por Lilith
¿Te das cuenta de lo que pudo ser? - "Huevos Rotos" - Isabel60 - http://bit.ly/tsIklNDurante el conflicto armado interno ocurrido en Guatemala, miles de personas inocentes murieron y más de 45,000 fueron víctimas de desaparición forzada. Muchas de estas víctimas fueron cobardemente soterradas en fosas comunes o en cementerios públicos con la identidad XX, denominación que se le da en este país a las personas fallecidas y que no pudieron ser identificadas.
La muerte de un ser querido es un hecho difícil de enfrentar. Esto lo puedo entender porque hace 15 años murió mi madre y este año falleció mi papá. Queda una herida honda que aunque cicatrice sigue doliendo. La elaboración del duelo comienza con el entierro. Ese acto emotivo y lleno de solidaridad donde familia, amigos y comunidad le brindan homenaje al difunto. En el pueblo donde vivieron mis padres, aún existe la tradición de llevar en hombros el féretro desde la iglesia hasta el cementerio. Para tal acto se presentan los más allegados, los más queridos y sentidos.
Ellos esperan enterrar a sus muertos.
En los nueve días después, se sigue compartiendo con familia y amigos. Se reza, se come, y sobre todo, se intercambian recuerdos. Llantos a veces y muchos abrazos. Esto es el duelo: tributo al difunto y compañía al doliente.
Así que puedo imaginar el dolor, la angustia y frustración de los familiares de las personas desaparecidas. La madre que no volvió a ver a su hijo, el hijo que se cansó de esperar a su padre, el hermano que por casualidad alcanzó a escapar, pero que no encontró a su hermano que le acompañaba, la esposa que salió al mercado y ya no regresó, el tío, la abuela, el esposo…., todos aquellos que un día compartieron techo y comida y que al día siguiente dejaron de existir, desaparecieron.
Entiendo el dolor de no tener un cuerpo del cual aferrarte para darle el último adiós. No poder cargarlo en hombros y pasarlo por el pueblo, dando la despedida a esa comunidad a la que perteneció. No poder compartir esa despedida donde se le brinda tributo al fallecido y donde la familia encuentra el consuelo en la solidaridad de los demás.
Según el testimonio de familiares sobrevivientes, lo que se espera en las comunidades es que “sus muertos estén bien enterrados”.
El Estado y la sociedad guatemalteca tienen la obligación moral y política de acallar el llanto y dolor de estas poblaciones y de estas familias. Ellos esperan enterrar a sus muertos, de acuerdo con su cultura y tradición.
Vivir en sociedad es compartir el dolor ajeno, es tender lazos de solidaridad. Cohesión social es más que dar una bolsa de comida.
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