Tiernos: Fifi y el Niño
- Viernes 02 de Julio de 2010 06:12
- Escrito por Carles Darío Bardal
I. Cuando éramos pocos
Anomalía de la Precipitación AcumuladaRecuerdo sin nostalgia los huracanes del pasado, los diluvios sempiternos y las iras ventosas que arrasaban pueblos enteros, cambiando geografía, demografía y economía de nuestros países en menos de una semana. En septiembre de 1974, un huracán cuyo fatídico nombre ha sido borrado de las listas de nombres elegibles para huracanes, se formó en las costas africanas, barrió con el Caribe, atravesó Centroamérica, navegó sobre el Pacífico reconvirtiéndose en una tormenta tropical que asoló y desoló las playas mexicanas.1 El Huracán Fifí dejó nueve países afectados, más de 8,200 muertos y USD 8 millardos en pérdidas, expresados en dólares de 2009. Los 200 fallecidos en Guatemala a causa del huracán, llevaron a considerar al Fifí, en aquel momento, el evento climático más letal en 20 años. Claro, año y medio después el terremoto cortó 23 mil vidas humanas, 76 mil resultaron lesionados, destruyó las viviendas de 1.2 millones de personas y provocó la pérdida de dos quintas partes de la red hospitalaria nacional.
II. La variabilidad se hace regular
La Oscilación del Sur, conocida como El Niño (ENOS), es un patrón climático con ciclos entre 4 y 7 años, que modifica el movimiento de las masas de aire sobre el océano, retarda las corrientes marinas en su desplazamiento y genera un calentamiento de las aguas sudamericanas, con efectos devastadores a escala planetaria. Durante la fase fría de la Oscilación del Sur, conocida como La Niña, se producen sequías intensas y aumenta la probabilidad de tormentas tropicales. En 1998, llevó a alcanzar el record histórico de temperatura global, y retardó la rotación de la tierra, provocando que los días sean 0.94 milisegundos más largos. En Guatemala, los regímenes de lluvia han cambiado a consecuencia de la ENOS, provocando retardo en el inicio de lluvia, sequías prolongadas en algunas regiones, lluvias intensas con inundación de ríos de las cuencas de la vertiente del Pacífico, y deslizamientos de tierra en territorios escarpados. Bajo estas definiciones, la mayor parte del territorio Guatemalteco queda comprometida por los efectos de la variabilidad climática.2 Los efectos sobre la agricultura han agudizado las vulnerabilidades frente a la seguridad alimentaria, y profundizado el alcance y severidad de la desnutrición.
Notas y Referencias
1. Pielke Jr, Roger A. et al (2003). Hurricane Vulnerability in Central América and the Caribbean: Normalized Damage and Loss Potentials. Natural Hazards Review. ASCE; August 2003, pp. 101 – 114. Available and accessible at: http://sciencepolicy.colorado.edu/admin/publication_files/resource-1769-2003.21.pdf
2. CEPREDENAC (2002). Mitigando los efectos de El Niño. Estudio de caso del sector agrícola en Centroamérica. Proyecto de Mitigación de Desastres en Centroamérica. Comité Regional de Recursos Hidráulicos – Banco Interamericano de Desarrollo – Centro Agropecuario de Centroamerica.
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