¿Innovación en las relaciones entre gobierno y ciudadanos o "contraataque del neoliberalismo"?
- Jueves 08 de Julio de 2010 20:54
- Escrito por Walter Flores
Justicia bajo ataqueLa literatura especializada en desarrollo y gobierno reconoce que las mayores innovaciones de los últimos 40 años en las formas de gobierno y su relación con los ciudadanos han surgido en América Latina. La democracia participativa, que genera los presupuestos participativos en Brasil, la revolución de ciudadanos que rechazó a los partidos políticos y llevó a Rafael Correa a la presidencia en Ecuador (sin ser parte de uno de los partidos políticos existentes) son ejemplos notables. Es claro que estas experiencias no están exentas de críticas hacia algunas características de populismo, principalmente el clientelismo político. Sin embargo, en esencia son ejemplos que buscan «Democratizar la Democracia», como le llamara Boaventura de Sousa Santos.
En Gran Bretaña, la recién electa coalición de derecha y centro-derecha entre los partidos conservador y liberal ha lanzado una campaña inédita por cambiar las relaciones ente el gobierno y los ciudadanos. Llamada Your Freedom – «Tu Libertad» –, la campaña se convierte en una consulta no organizada para abolir leyes que los ciudadanos y los empresarios perciben que están restringiendo sus libertades, tanto para el ciudadano común como para la innovación empresarial (y sí, dicho sea de paso, hacen una distinción entre ciudadano y empresario). En el lanzamiento el vice-primer ministro Nick Clegg explicó que las mejores sugerencias serán llevadas a un proyecto de ley que abolirá leyes existentes. Cabe señalar que no se explica quién va a definir cuáles son esas mejores sugerencias. Tampoco se indica si la sugerencias enviadas por un conglomerado empresarial tendrán el mismo o diferente peso que las sugerencia enviadas por ciudadanos «de a pie». Lo único que el señor Clegg aclara es que no se podrá incluir todas las sugerencias recibidas para el proyecto de ley. Sin embargo, promete que serán revisadas cada una de las sugerencias que reciban.
Algunos analistas se han movido rápidamente a elogiar la iniciativa del recién electo gobierno. Otros han anticipado que no es sino parte de las acciones que lanza un gobiernos recién electo para diferenciarse de sus antecesores. En el fondo, dicen estos últimos analistas, sólo será una pérdida de tiempo y no habrá nada fundamental.
Situándome en una posición de “ciudadano global”, que no es un término “snob” sino la forma de reconocer el hecho que en este mundo globalizado nos afecta lo que hacen otros países, me preocupa sobremanera esta iniciativa del gobierno británico. El fundamento de mi preocupación está en todas las diferentes asimetrías que existen, no sólo entre ciudadanos, sino también entre ciudadanos y empresarios, y entre ciudadanos y gobierno. Las asimetrías más relevantes son las de acceso a información, habilidades técnicas, habilidades políticas y capacidad económica para absorber los costos de oportunidad que implica la participación. El conjunto de estas asimetrías de poder marca una cancha dispareja de juego, en la cual unos jugadores tienen ventaja sobre otros. Por ejemplo:
- Varias zonas residenciales establecen una velocidad máxima de 45 kms por hora para circular en vehículo. Las multas y otras consecuencias por sobrepasar dicho límite son relativamente altas. No es infrecuente escuchar a los ciudadanos decir que, por una distracción menor, a veces se sobrepasa el límite, pero sin poner en riesgo a los habitantes del área. Por ello, hay una queja constante a la aplicación estricta de límites de velocidad. No sería raro entonces que entre las propuestas para la iniciativa Your Freedom lleguen sugerencias para abolir el límite de 45Kms por hora y establecerlo en 55Kms por hora, o para abolir las multas y sanciones consideradas excesivas, con el consecuente incremento en el riesgo a los peatones.
- Un empresario del sector financiero podría solicitar la abolición del exceso de regulaciones para la banca privada, lo cual restringe las innovaciones en productos financieros. El empresario aduciría que el sector se recuperaría mucho más rápido de la crisis económica si no fuera por el exceso de regulación. Por lo tanto, y anticipándose a la discusión actual a nivel del G-8 y del G-20 de endurecer las regulaciones bancarias y de mercados financieros, solicitaría la abolición de dichas leyes.
Los dos ejemplos hipotéticos sirven para hacernos preguntas en torno a la iniciativa propuesta del Sr. Clegg: ¿Cuáles de las dos iniciativas propuestas se tomará en cuenta para un proyecto de ley de abolición? ¿Cuál de las dos propuestas tendrá una mayor atención del gobierno? ¿Bajo qué criterios la tendrá? Podría ser un criterio de externalidad, donde se tomen en cuenta los beneficios positivos y negativos más allá del que propone el cambio, o por el contrario medir únicamente el beneficio directo del cambio.
Aclarar estos criterios ayudaría a hacer transparente el proceso. Sin embargo, mi mayor preocupación es que no se aclaren, sino que se tomen ambos tipos de sugerencias. La inclusión de la sugerencia del ciudadano piloto legitimaría que se incluya la sugerencia del empresario de la banca. De esta forma, el gobierno da la imagen de ser justo y democrático, pues está respondiendo igualmente a las preocupaciones de los particulares y los empresarios. Sin embargo, ambas solicitudes tienen implicaciones muy diferentes, tanto para los ciudadanos como para la sociedad en su conjunto. Bajo una fachada de aparente democracia se pueden crear condiciones que exacerban el privilegio de unos sobre otros.
Agregue esta página a sus favoritos
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

















