De la dictadura a la democracia

Portada De la Dictadura a la Democracia - atribución: The Albert Einstein Institution - http://www.aeinstein.org/organizations/org/deladictadura...jpgPortada De la Dictadura a la Democracia - atribución: The Albert Einstein Institution - http://www.aeinstein.org/organizations/org/deladictadura...jpgHace ya casi dos décadas que Gene Sharp, un discreto académico de Boston, escribió un opúsculo ruidoso. De la Dictadura a la Democracia desarrolla sistemáticamente el argumento de que el "desafío político masivo" es más eficaz que la resistencia violenta para cambiar sistemas políticos opresivos y abrirlos a la democracia. Sembrando sus raíces en la firme resistencia de Martin Luther King y el Mahatma Ghandi, Sharp nos dice que el desafío político es:

"... la acción realizada por la población para retomar de manos de la dictadura el control de las instituciones gubernamentales mediante el constante ataque a las fuentes de poder y el uso deliberado de la planificación estratégica y de las operaciones para alcanzarlo."

Cuentan que el texto se tornó en libro de cabecera (junto con otros, hay que admitir) para muchos de los juveniles rebeldes que desataron y siguen realizando la "primavera árabe" en Túnez, Egipto, Siria, Libia y otros países del norte de Africa y el cercano oriente.

En su diagnóstico de las dictaduras Sharp destaca la debilitación y subordinación de las instituciones sociales, económicas, políticas y culturales al interés del dictador y unos pocos, y su consecuencia: la atomización de la población, pero sobre todo su pérdida de confianza en sí misma para actuar.

Pasa luego al examen de las opciones para derrotar una dictadura, destacando un importante hecho: escoger la violencia como mecanismo de resistencia es querer pelear con las armas y en el terreno del enemigo. Pero el enemigo casi siempre está mucho mejor equipado para llevar el conflicto por ese derrotero, y las consecuencias resultan desastrosas, tanto en vidas perdidas como en daños materiales, cuando el dictador decide desatar su arsenal de muerte. Basta pensar en el camino distinto que han seguido las resistencias en Libia y Egipto, y la cauda terrible de los golpes preventivos que ha tomado Bashar al-Assad en Siria.

Descarta uno por uno como alternativas: el golpe de estado, que deja intactas las élites de poder; las elecciones, que no resultan más que simulacros manipulados por el dictador; y el apoyo de extranjeros que con frecuencia tienen su propia agenda, nada desinteresada.

Escoger la violencia como mecanismo de resistencia es querer pelear con las armas y en el terreno del enemigo.

Concluye entonces que hay cuatro medidas inevitables para vencer a una dictadura:

  • Fortalecer a la población en su determinación de lucha,
  • Fortalecer a los grupos sociales e instituciones independientes que tenga el pueblo,
  • Crear una fuerza poderosa de resistencia, y
  • Desarrollar un plan estratégico detallado para la liberación, y ejecutarlo bien.

Baste este resumen, más que reseña, para despertar la curiosidad y el apetito del lector por el texto de apenas 100 páginas. Termino, sin embargo, por plantear la pregunta qué quizá se haga el lector: ¿qué tiene esto que ver con Guatemala, donde afortunadamente no hemos visto dictadura en 26 años, e incluso exitosamente resistimos a un "aprendiz de dictador" en 1993?

Pues bien, aquí le va el reto: quizá no vivimos bajo el yugo de un "hombre fuerte" (no, a pesar de la voz de algunos irresponsables y un puñado de gente que dio ingresos a las fábricas de playeras blancas, Alvaro Colom nunca fue una amenaza para nadie. Sin embargo, yo quiero sugerirle que vivimos bajo una dictadura, tan eficaz e insidiosa como las peores. Es una dictadura que no nos deja cambiar, que ha destruido nuestras instituciones, nuestra confianza y, sobre todo, nos ha dejado sin medios para combatirla. La violencia y el narco son consecuencias de esa dictadura. El estado indigente es su consecuencia más visible. La resistencia anti-impositiva es su consigna, y la desigualdad y falta de oportunidades de los ciudadanos su efecto más nefando.

Leamos, señalemos la dictadura, y organicemos la resistencia no violenta, para cambiar esta tierra nuestra, que se merece una democracia de verdad.

Sharp, Gene (2003). De la dictadura a la democracia: un sistema conceptual para la liberación. Traducción al español por Caridad Inda. Boston: The Albert Einstein Institution.



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