Impuestos impuestos
- Martes 04 de Octubre de 2011 00:00
- Escrito por Félix Alvarado
La administración pública es un asunto opaco. Hace ya más de un siglo Max Weber, sociólogo y padre del estudio de la burocracia lo reconocía al identificar el secreto como una de las características de las organizaciones burocráticas. Es por ello llamativo cuando un jugador interno rompe el pacto de silencio y pone las cartas sobre la mesa. Tal vez es seña también de que no era tan interno, o tal vez ni tan jugador. Juan Alberto Fuentes Knight ha sido ese jugador. En Rendición de Cuentas se ha dedicado a destapar uno por uno los naipes que tuvo en la mano los dos años y medio que hizo de Ministro de Finanzas.
Las sospechas entretenidas por una ciudadanía que apenas ve el juego desde lejos se ven confirmadas con pelos y señales: la falta de firmeza en las decisiones presidenciales, el enquistamiento de la élite en puestos clave del Ejecutivo, la reducción del Congreso a un mercado de obras de infraestructura que sirven para repartir dinero a diputados y sus allegados, la persistente y maliciosa resistencia de los líderes del Cacif ante cualquier intento por mejorar los ingresos del estado y que apenas toque un sólo centavo de su abundante riqueza.
Es de esperar que cuando un exfuncionario da explicaciones sobre su gestión, el resultado tenga una dosis de auto-justificación. Desde la intromisión de Sandra Torres en el gabinete de gobierno hasta la tibieza del embajador McFarland, el recuento de limitaciones encuentra en causas externas abundantes razones para el fracaso de la intención expresa: concretar la reforma fiscal integral que tanto le urge a Guatemala. Más sorprendente resulta la ingenuidad que ello denota: ¿acaso no sabía que el Cacif es retrechero, los diputados venales, la burocracia débil y la cooperación internacional incierta, aún antes de entrar a esas lides?
Más allá de la lección que su mentor y prologuista, Edelberto Torres-Rivas, ya nos deja clara desde la tapa del libro: “nada se asemeja tanto al Estado como un barco a la deriva”, esa sorpresa ante la imposibilidad de ganar terreno deja una lección terrible: en Guatemala los agentes del progreso han quedado tan exitosamente excluidos del poder y de la práctica del gobierno, que aún sus más esclarecidos representantes no cobran conciencia plena de ello sino hasta que fracasan en el intento.
¿Valdrá la pena seguir con falsos diálogos fiscales, cuando la realidad es que los impuestos se llaman así porque se imponen?
Sin embargo, la ingenuidad perfilada no hace sino elevar el valor de Fuentes Knight, y la valía de su libro. Pudo callar la frustración de su mayor empeño, pero mostrando su debilidad el autor se pone a sí mismo como ejemplo práctico. La vacuna triple que nos ofrece -valentía, ingenuidad y detalle- marca una senda a seguir en el rescate del quehacer funcionario y la gestión del gobierno. Debemos tener la valentía para abordar los temas difíciles y, más aún, para llamar a las cosas y las gentes por su nombre. Necesitamos la ingenuidad deliberada para no caer en los juegos tramposos ni aceptar los motivos egoistas de una realpolitik que no es sino justificación de ladrones. Nos urge el detalle sobre las políticas, las técnicas, los actores y las relaciones que explican cómo funcionan las cosas, y sin los cuales no es posible construir estrategias alternativas que siquiera se acerquen a la eficacia, no digamos ya al éxito.
Son estos detalles en los que abunda el texto de Fuentes Knight, y que le permiten pasar de simple ajuste de cuentas a prontuario estratégico (aunque no sin un costo pagado en legibilidad, hay que admitir). Baste un par de ejemplos: ¿cuantos lectores -legos o entendidos- tendríamos clara la diferencia entre el espacio presupuestario de las instituciones y su presupuesto real, para no caer en las trampas antigubernamentales que nos tienden algunos medios y sus columnistas? ¿Valdrá la pena seguir con falsos diálogos fiscales, cuando la realidad es que los impuestos se llaman así porque se imponen, particularmente ante una élite empresarial que no representa ni siquiera los intereses de la gran mayoría de emprendedores, pero que exige su avenencia incluso antes del debate parlamentario?
Para quienes hemos tenido la corazonada de que muchos buenos no son tan buenos, que los malos son peores, y que la resistencia al fisco nos ha llevado a un barranco del que quizá ya no salgamos, Fuentes Knight ofrece en su estilo sobrio un texto que vale la pena revisar página a página, para sacar conclusiones y proponer nuevas estrategias. Son trescientos ochenta y tres páginas algo largas, pero que vienen muy al caso en estos días de poca ciudadanía y menos opciones.
Fuentes Knight, J. A. (2011). Rendición de cuentas. Guatemala, F&G Editores.
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